octubre 16, 2020

PIFFF 2013: Día 1

The battery

París, Francia, cine de terror y fantasía.

Hace un mes en una sala de cine un poco hastiada de mi elección me dio por encender el móvil para ver la hora. ¿Y sabéis lo que pasó? La mujer de al lado me pego un codazo para que lo apagará por que le molestaba la luz. Y la semana pasada, un hombre se levantó de su asiento, fue al otro lado del pasillo para decirle a una anciana entrañable que dejará de “chupar el caramelo, que hacía mucho ruido”. En definitiva, los franceses no tontean en el cine, así que fue un alivio que ya en el primer día de festival la gente demostrara un poco más de flexibilidad y predisposición para el espectáculo. Y las películas elegidas no sólo lo daban sino que además son muy notables. Empecemos.

The Battery me ha gustado tanto que me da rabia. ¿Cómo puedo afrontar ahora este festival si la primera película que veo ha puesto el listón tan alto? ¿Me intento convencer de que al igual que esta obra me ha sorprendido  puede haber otras que lo hagan igual? ¿O simplemente me relajo y disfruto porque el descubrir esta obra ya hace que merezca la pena? Todas estas preguntas son absurdas, que llegan a una misma conclusión: The Battery me ha gustado mucho. No está bien comparar, pero me ha dejado la misma sensación que Safety Not Guaranteed, película con la que tiene ciertas similitudes: films independientes y de bajo presupuesto que se basan en un guion sólido con un retrato cercano de sus personajes y que parten de la Ciencia ficción o el terror para contar una historia sencilla y humana, ya sea de amor en la de Trevorrow o un retrato maravilloso de amistad en ésta.

The Battery 2

Estamos en alguna parte de Nueva Inglaterra, Ben y Mickey son dos jugadores de beisbol diametralmente opuestos que nunca fueron amigos pero a los que el apocalipsis les condenó a sobrevivir juntos. Mientras que Ben sabe qué tiene que hacer para sobrevivir, siendo tremendamente pragmático y realista, Mickey es un ser sensible incapaz de golpear a un zombi y que ansía con nostalgia que las cosas vuelvan a su cauce, que se aísla en su mundo a través de un viejo discman.  Y es aquí donde la película dirigida, escrita e interpretada por Jeremy Gardner sale vencedora, al mostrarnos un retrato entrañable y cargado de emoción, cariño y ternura hacia dos personas condenadas a entenderse, a estar juntas para evitar la soledad y la muerte. Vemos su día a día, sus actividades aburridas y cotidianas, su camino constante hacia ninguna parte para sobrevivir, una road movie sin destino, una película de zombis sin un peligro constante, una buddy movie sin clichés. Un ritmo pausado pero necesario, que se lo juega todo en un último escenario bastante arriesgado y para esta servidora, superado. Con un presupuesto minúsculo disfrutamos de 100 minutos maravillosos, con una fotografía que se detiene tanto en unos paisajes preciosos como en la intimidad de nuestros personajes, optando por la luz que genera optimismo en tiempos sombríos. En definitiva una grandísima sorpresa por su sencillez, por su capacidad de innovar o al menos evitar los caminos habituales en este tipo de cine, por su belleza y que diantres, por la felicidad que me ha producido.

La segunda película del día ha sido Du Sang sur la Neige, documental sobre uno de los festivales de cine  más míticos de Francia: el Festival de cine fantástico de Avoriaz ¿Os suena? ¿no? Tras su visionado se comprende perfectamente como estos autores se han embarcado en bucear entre archivos para acercarnos al espectador este certamen. Repasando Avoriaz durante sus 21 ediciones (1973-1993) nos encontramos con que su primera ganadora ya fue una sorpresa, la favorita no se hizo con el premio sino que una ópera prima, un telefilm americano se impuso a Bava, un tal Steven Spielberg con El diablo sobre ruedas. Aquí en esta estación de esquí, Steven Spielberg ganó su primer premio. Pero no sólo su primera elección fue acertada, su palmarés demuestra que, durante casi todas sus ediciones, se impusierom títulos el tiempo ha situado en su lugar: Cuando el destino nos alcance, El Topo, El fantasma del Paraíso, La Matanza de Texas, Carrie, Eraserhead, La noche de Halloween, La niebla, Elephant Man, Dead Zone… La lista es larga y acaba con Peter Jackson ganando en 1993 por Braindead. Imposible no rendirse con la larga lista de clásicos absolutos del cine de terror. Viéndolo así la etiqueta del “Cannes de invierno” parece más que acertada.

Avoriaz

El documental no sólo se rinde con la maravillosa colección de títulos que pasaron por Avoriaz durante estos años, sino que nos muestra un poco la vida de este festival que siempre fue diferente. Concebido con la única idea de obtener repercusión mediática para vender pisos en una moderna estación de esquí, su jurado ecléctico y alejado de este mundo (¿Os imagináis a Tati viendo La matanza de Texas? ¿Y a Miguel Bosé viendo Braindead?), con un aforo limitadísimo para 200 invitados (periodistas, cineastas y famosos principalmente, entre ellos Gainsbourg y Polanski auténticos asiduos) que partían de Paris en un tren privado decorado cual castillo del terror hasta llegar a los Alpes.

Haciendo este recorrido cargado de nostalgia, no sólo hacía un festival sino también hacia el cine de terror de la década de los 70 y 80, Du sang sur la neige acaba siendo tremendamente entretenida, con un ritmo imparable y muy divertida, un documental que no conquista sólo al público interesado en conocer este extraño festival sino que resulta atractivo para cualquier amante del cine de terror.

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