octubre 14, 2020

Críticas: Big Hero 6

BIG HERO 6

A new Disney.

Porque no todo en Disney tiene que ver con princesas o cuentos del siglo XIX con dulces canciones y personajes adorables para que los niños de todo el mundo sueñen con abrazarlos en el mágico mundo de Disneyworld, o en su defecto Disneyland París, desde que en 2006 la factoría de los sueños absorbiera a Pixar algo ha cambiado en esas princesas como Rapunzel o Elsa de Frozen que se han vuelto más independientes y quizá hasta un poco feministas (sólo un poco, no olvidemos que siguen siendo Disney). Pero también en los últimos años se han abierto a colaboraciones e inspiraciones de otros ámbitos como hicieran con los videojuegos en Rompe Ralph, que con su última película alcanzan su punto álgido hasta la fecha. Inspirada, y mucho, en el anime japonés, la factoría Disney apuesta para “la película de estas navidades” por introducir el universo Marvel con la adaptación libre del cómic Big Hero 6.

En un futuro no muy lejano, dos ciudades tan cosmopolitas y tan icónicas como San Francisco y Tokyo, se fusionan para crear un híbrido cultural y tecnológico entre oriente y occidente y ser el escenario principal para la historia que cuenta Big Hero 6. Hiro Hamada es un adolescente superdotado que, tras un acontecimiento trágico en su vida recurre a los amigos de su hermano Tadashi, un grupo bastante heterogéneo con el frikismo y el gran intelecto como denominador común, y al robot enfermero salido de la mente de Tadashi para juntos desenmascarar al villano que ha robado el diseño de nanobots que había creado Hiro.

BIG HERO 6

Recordando mucho a otra de las películas en las que Pixar recurre a los superhéroes, Los increíbles, la estructura de Big Hero 6 no se aleja del esquema que siguen prácticamente todas las películas de Disney. A saber: Un personaje protagonista principalmente adolescente, sin uno o ninguno de sus dos progenitores, con un punto rebelde pero feliz a pesar de todo por tener al lado a alguien que le protege y que le quiere. Una tragedia que por lo general acaba de alguna manera con ese apoyo del personaje protagonista, llevada a cabo por un ser malvado, y que hace que aquel se suma en una tristeza difícil de paliar. La aparición de uno o varios personajes, humanos o no, divertidos que ayudarán al protagonista a superar el trauma vivido así como a desenmascarar y acabar con el malo de la película. Una resolución inminente del conflicto seguida de otra tragedia, con consecuencias más leves que la primera. Resolución definitiva, superación y final feliz.

No, no estamos spoileando Big Hero 6 aludiendo a un esquema al que no es ajeno con el consiguiente grado de previsibilidad que tienen todas las películas Disney. La cuestión es, ¿qué hace que cada una de ellas, y en concreto la que ahora nos ocupa, sorprenda hasta el punto de perdonar dicha “lógica Disney” que nos sabemos de memoria y poder disfrutar con ella como si fuera la primera vez que asistimos a una historia así? Big Hero 6 combina la ternura que provocan las tragedias de Disney (sí, sus tragedias) con la comicidad de los guiones de Pixar, el diseño y la ambientación inspirados en el anime japonés y la acción del universo Marvel. Es decir, un compendio de iconos de la animación tradicional y actual perfectamente ensamblados para permitir que ninguno de ellos sobresalga con respecto a los demás, y que además consigue aunar el mundo de fantasía infantil que ha caracterizado siempre sus producciones con el frikismo de los fans más acérrimos de los cómics de Marvel, regalando por igual en la película referencias completamente reconocibles por unos o por otros. Si a esto le añadimos unos personajes sobrados de carisma, desde el entrañable Baymax, a un villano que es casi una variación del Octopus de Spiderman 2 con máscara kabuki, pasando por ese grupo de geeks que conforman el grupo de (anti)héroes liderados por el hiperactivo Hiro, podemos decir que Disney ha encontrado de nuevo la fórmula para seguir estando en lo más alto del cine de animación puramente comercial sin que se resienta su calidad.

BIG HERO 6

Divertida, espectacular, emotiva y emocionante. Parecen términos demasiado aleatorios y convencionales en busca del titular para definir Big Hero 6, pero son precisamente los adjetivos más acertados para una película que llega con la pretensión de universalizar mundos animados, si no opuestos hasta ahora al menos poco afines, logro que consigue desde el homenaje al cine negro del prólogo en los barrios bajos de San Fransokyo hasta la descacharrante escena post créditos (obligatorio quedarse a verla). Vaya si lo consigue.

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