agosto 14, 2020

Críticas: La huella del doctor Ernesto Guevara

La huella del doctor Ernesto Guevara 1

Si hay que morir, que sea como Sandino y no como Azaña.

Estas palabras que Ernesto Guevara escribía a su madre desde Guatemala, donde por primera vez participó en una lucha armada por defender la libertad de un país, son el resultado de la transformación paulatina que el argentino sufrió tras los dos viajes que realizó desde su Córdoba natal por parte de América latina. Mucho antes de que la imagen que inmortalizara Alberto Korda se convirtiera en un icono revolucionario del siglo XX, el joven alergólogo entusiasta e impulsivo que recorrió el continente tratando de aprender su oficio con los mejores médicos, poco a poco se vio imbuido por el espíritu revolucionario de los pueblos indígenas y marginados por los que pasaba, hasta llegar a convertirse en el Che. En ese ideólogo y luchador activo de la Revolución Cubana, amado y odiado a partes iguales, del que el cineasta Jorge Denti recupera su pasado menos conocido para su película La huella del doctor Ernesto Guevara.

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Tomando como referencia los diarios y las cartas a su madre y su amiga Tita Infante que Ernesto Guevara escribiera en sus viajes por toda América latina, los mismos en los que se basa la película Diarios de motocicleta de Walter Salles, el documental de Denti aborda en su mayor parte su paso por Bolivia, Perú, Guatemala y México en los que fue testigo de varios de los acontecimientos más importantes ocurridos en esos países. A través del recorrido que Guevara y sus amigos hicieron, la película hace un repaso por algunas de las revoluciones que marcaron el devenir del continente americano del siglo XX. Desde la revolución minera de 1952 en Bolivia hasta el Golpe de Estado de 1954 en Guatemala, el periplo de Ernesto Guevara se impregna de los levantamientos de los pueblos oprimidos por gobiernos totalitarios, que serán los que conformarán los ideales que más tarde le llevarán a ser parte implicada del derrocamiento de Batista en Cuba.

La película de Jorge Denti hace un breve repaso por la infancia de Guevara para meterse de lleno en el segundo de los viajes que realizó por América tras el que realizó con Alberto Granado, y en el que fue acompañado por Carlos “Calica” Ferrer. Entre entrevistas e imágenes de archivo de las experiencias vividas por Guevara en sus años de viaje por esos países, Denti intercala las cartas que éste escribía narradas en off y recreadas por medio de la imagen animada del doctor, trabajo de Anahí Denti, hija del director. Sin tratarse de una película que ensalce la política revolucionaria de aquellos años, si es cierto que la figura de Ernesto Guevara está plasmada de una manera especialmente condescendiente. La profunda admiración que el director afirma sentir por él se deja notar en la delicadeza con la que retrata la sensibilidad del médico, casi de una manera lírica como si de un gran poeta se tratara.

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Comenzando por sus compañeros de viaje Ferrer y Granado, este último ya fallecido, y con grabaciones en video del mismísimo Raúl Castro en aquellos años hablando de los planes para liberar al pueblo cubano, el documental se presenta como un valioso documento plagado de imágenes de archivo inéditas y, sobre todo, de testimonios de primera mano de muchas de las personas que conocieron y compartieron su vida con Ernesto Guevara. Sólo por la minuciosidad de la investigación de Denti y el valor histórico que todo este registro supone, La huella del doctor Ernesto Guevara merece intentar verse desde la objetividad de quien se propone comprender a un personaje desconocido, aunque en este caso sea una tarea harto difícil acercarse a Ernesto Guevara sin dejar de pensar en “el Che”.

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