Arañar la tierra
Javier Calvo y Javier Ambrosi, directores de La bola negra: España tiene demasiadas historias de amor enterradas en los campos. Hay que arañar la tierra para que salgan. Dos directores talentosos, una gran producción y Lorca como telón de fondo, convergen en una ambiciosa y deslumbrante película. A partir de la obra inacabada de Lorca (apenas unas cuartillas) y la pieza teatral de Alberto Conejero, ‘la piedra oscura’ construyen un guion que entrelaza una historia sobre la homosexualidad masculina.
La trama se desarrolla en tres líneas temporales para contarnos como país y con el mundo queer como hilo conductor: 1) 1932 la segunda República. Carlos (Milo Quifes) vive su sexualidad desde el reproche social. Hermosas imágenes del Casino y la vida de un joven viviendo en una encrucijada. También bellas metáforas con coreografías en bares y sobre la nieve de Sierra Nevada. 2) La Guerra Civil, con un romance imposible entre dos hombres, rodeados de la violencia de la contienda. Destacan primerísimos planos y escenas de soldados desnudos de cuerpos bien alimentados para lo esperable en esas circunstancias, con un barniz claramente gay. 3) 2017, la orientación sexual ya no es reprimida y se vive con normalidad. Se muestra a una generación representada por Lola Dueñas que no quiere saber, que no hace preguntas; y la siguiente, su hijo interpretado por Carlos González, lejos del registro de los trabajos realizados hasta ahora, interpreta al nieto heredero de una verdad enterrada, que se afana en recuperar la memoria de sus abuelos.

Todo funciona bien en esta epopeya coral: los actores (el cantante Guitarricadelafuente, que debuta en el cine por primera vez y que ha compuesto una de las canciones), la música que envuelve y sumerge en el ambiente en cada uno de los momentos, la estupenda fotografía de Gris Jordana… Hasta los dos cameos de lujo, protagonizados por Penélope Cruz, que da vida a una cupletista a la que se imagina un pasado más glamouroso, y Glenn Close (trasunto de uno de esos hispanistas británicos, como Ian Gibson, que continúa apremiando a que encontremos los huesos de Federico García Lorca, asesinado por antifascista y homosexual) y que hablando en un perfecto español; dan brillo al conjunto.
Destacable también el montaje firmado por Alberto Gutiérrez (Paquita Salas). Arranca con una escena que evoca a Bienvenido, Mister Marshall. Un humilde pueblo del norte de España prepara el recibimiento al Ejército sublevado y acaba con un bombardeo “por error” de la aviación mussoliniana. Los Javis, inspirados por su tótem, Pedro Almodóvar, se rodean de un equipo que los acompaña en sus proyectos: Lola Dueñas y Albert Pla entre otros.

La Bola Negra es la mirada muy personal de unos creadores, donde se han permitido las licencias que han considerado. No estamos ante un documental al que se exige rigor histórico. Es un acto de libertad hecho con maestría para poner la lupa en aquellos temas que les importan, pero que sabe captar la atención de un público amplio porque además es entretenida y visualmente muy atractiva. Sería hermoso que llegará a despertar la curiosidad, invitar al espectador a releer a nuestros clásicos y a estudiar nuestra historia. Alberto Conejero: Hay quien parece cansado de Lorca…yo no he visto a un inglés cansado de Shakespeare.
