septiembre 11, 2020

San Sebastián 2013: Día 3

Caníbal 1

Hoy era el día de Manuel Martín Cuenca en el Zinemaldia.

Una de las cosas diferenciadoras de este Zinemaldia que cumple ya 61 años es su indudable vocación popular, el Festival supera el ámbito meramente cinematográfico para convertirse en un evento social, los palcos del Victoria Eugenia tienen su eco en las calles del Casco Viejo, donde se mezclan el turista y el redactor, el actor y los habitantes propios de la ciudad en un alegre conglomerado que celebra los éxitos y los fracasos de las cintas con la misma algarabía regada de txacoli, bueno, o al menos eso es lo que me han dicho que ya saben que nosotros sólo nos dedicamos a escribir… más o menos.

Mon âme par toi guérie

Pinchazo en hueso y de los gordos de la Sección Oficial con la película que abría la jornada, Mon âme par toi guérie, no podía ser de otra manera ya que el director francés François Dupeyron no se limita a lanzar al espectador (escéptico o no) su personal fábula sobre la curación del cuerpo y el alma gracias a las sanadoras y gordezuelas manos de Gregory Gadebois sino que crea, o quizás lleva a su extremo, lo que podríamos definir como magufismo visual, y es que amigos, ya es bastante tener que ver al santón de turno curando hemorragias anales (sic) para que encima haya que reforzarlo con la presencia de una divinidad sin nombre en forma de continuo lens flare agresivo con las sensibles pupilas del aturdido espectadorY no es que las actuaciones sean de bajo nivel, que no lo son, o que el film tenga un ritmo inadecuado, pero tanto atorrante panteísmo neomalickiano y tantas versiones bíblicas del libro de estilo de J.J. Abrams sacian al más beato. Puede que no sea este redactor el más adecuado para decirlo pero hagan la prueba y ya me dirán si son exageraciones y exabruptos de un escéptico radical.

Fruitvale Station

Después de irse con premio de los festivales de Sundance y Cannes, Fruitvale station se ha convertido en algo como el éxito afroindie del año, heredera directa del camino marcado por Precious o Beasts of the southern wild, una Oprah-movie en toda regla si ustedes me siguen. En esta ocasión se trata de tomar un caso real, el asesinato por la policía de un joven afroamericano cuando estaba siendo detenido tras una trifulca sin mayor trascendencia. La película acierta cuando la narración se acerca con pulso y nervio a los hechos mencionados, a la definición de la autoridad como fuerza agresora y se resiente del vano intento de dotarla de un innecesario trasfondo poético (otra vez el lens flare, por dios, dejadnos en paz). Y es que ¿para qué juguetear con el mundo de los sentimientos si estamos hablando de un film eminentemente socio-político? Quizás se trate de una concesión al concepto que en Hollywood y aledaños se tiene del espectador medio, a pensar que todo fluye mejor cuando se le aplica una gruesa capa de barniz sensiblero, alllá cada uno con sus elecciones.

Caníbal

Sin duda lo más esperado del día era la nueva película de Manuel Martín Cuenca, Caníbal, quizá la mayor favorita a representar al cine español en la próxima ceremonia de los Oscars, un retrato frío y contenido hasta la extenuación de la persistencia de la psicosis ante la irrupción del amor. Había bastantes ganas de ver a Antonio de la Torre en un nuevo registro (otro!) y, al menos para este redactor, la espera ha merecido la pena y es que su caracterización sigue armónicamente el tono general de retención del film, es en cierto sentido admirable que un actor con esa vena histriónica limite sus gestos, por las necesidades del personaje, hasta transmitir con veracidad y físicamente su incapacidad para la empatía. No parece casual que el paisaje de fondo sean las cumbres de Sierra Nevada o que la profesión de nuestro (anti) héroe sea una especie de obsesión, en definitiva, un relato bien engarzando y lleno de coherencia entre fondo y forma que desesperará a los que lleguen a ella buscando el eco de un thriller al uso, todo es demasiado incómodo, vamos, como debe ser.

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