mayo 31, 2020

Críticas: De tal padre, tal hijo

De tal padre tal hijo

Hirokazu Kore-eda y su mirada a la familia japonesa.

Si la semana pasada se estrenaba en España una nueva versión de Cuentos de Tokio a cargo de Yoji Yamada, Una familia de Tokio, esta semana le toca el turno a otra película japonesa con la familia como tema principal, la ganadora del premio del jurado en Cannes De tal padre, tal hijo, de Hirokazu Kore-eda. La película que emocionó a Spielberg hasta el punto de comprar los derechos de la misma para su versión norteamericana (¿Por qué?), es una reflexión emocional sobre las relaciones paterno-filiales sin recurrir a manipulaciones en las que sería extremadamente fácil caer en manos de otro cineasta.

Los protagonistas de De tal padre, tal hijo son una familia modélica, de buena posición y con una educación exquisita, cuya vida se ve trastornada por la revelación de que su hijo de 6 años fue intercambiado en el hospital donde nació por el de otra pareja. La decisión de las dos familias de conocerse para poco a poco propiciar un nuevo intercambio de los niños, suscita más de un dilema moral y principalmente emocional tanto en los niños como en los padres. Los dos pequeños no terminan nunca de entender por qué sus padres les “abandonan” con otra familia, rebelándose a su manera al mismo tiempo que para los adultos supone tener que olvidar esos 6 años de sus vidas vividas junto a quienes creían sus hijos, con el conflicto interno que eso implica.

De tal padre tal hijo 2

Ambientada también en el Japón actual, De tal padre, tal hijo al igual que Una familia de Tokio, pone en tela de juicio a la familia como institución cerrada y reflexiona sin juzgar sobre la educación que dan los padres a sus hijos con un ritmo mucho más ágil que aquella. La película refleja sobre todo las dudas que el protagonista va desarrollando al respecto de su propia condición de padre como el si será capaz de querer a un hijo al que ha criado durante 6 años como propio sabiendo que no es su hijo natural, o si la educación recibida de sus padres es la más adecuada para continuarla con él. Pero por encima de todo surge la duda de si el legado que uno trata de dejar a los hijos intentando que sean una prolongación de nuestras mejores características, viene dado por la sangre y los genes o por la propia educación que se recibe en casa. Kore-eda analiza todas estas cuestiones desde un punto objetivo, sin entrar en juicios morales ni explicaciones más allá de las propias imágenes y reacciones del padre protagonista al creer entender por qué su hijo no ha heredado su carácter disciplinado al enterarse de que no es hijo suyo, mostrando después con una simple fotografía de las dos familias que las cosas no son tan sencillas de explicar.

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La utilización del contraste social y educacional entre las dos familias se hace además sin grandes diferencias entre ellas para evitar convertirse en una película en la que se fuerce a posicionarse de un lado o de otro, y muy convenientemente la mayor parte de las dudas recaen en el personaje que a priori resulta más frío y con el que menos conectamos. Tampoco trata Kore-eda de plantear cuál debería ser la solución al conflicto sino que, a través de los personajes y de sus sentimientos, deja que sea el espectador el que se forme su propia opinión y siga haciéndose preguntas incluso después de salir de la sala de cine. De tal padre, tal hijo cuenta además con unas interpretaciones tan creíbles que cualquiera se puede reconocer en algún momento entre los adultos, pero sobre todo llama la atención la naturalidad con la que los niños muestran su desconcierto y su tristeza, tocando la fibra sensible del espectador casi sin pretenderlo.

De tal padre, tal hijo son dos horas de emoción contenida a ritmo de Beethoven y de las variaciones Goldberg de Bach, que explotan cuando nos despedimos de esas familias y esos niños, dejando una sensación tan intensa sobre nuestros propios sentimientos al respecto como sólo un maestro reflejando la condición humana como Kore-eda es capaz de hacer. Otra de las películas imprescindibles de estos últimos meses del año, y ya van…

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