octubre 12, 2020

PIFFF 2013: Día 2

Fist of Jesus

Sigue el Festival de cine fantástico en la ciudad de la luz.

Una de las grandes sorpresas antes de cada película en competición es el cortometraje no competitivo que sirve para abrir boca. Sin saber nunca que pequeña pieza se va a descubrir, el placer ha sido total cuando he visto a Jesus de Nazareth hablando en español (Fist of Jesus de Adrián Cardona y David Muñoz). Maravillosa idea y más cuando te encuentras con un cortometraje tan divertido y loco como éste.

La sesión mañanera ha dado el pistoletazo con lo último de Stephen Sommers, un autor que ha ido perdiendo su personalidad en pos de presupuestos más amplios, al alejarse de la Serie B con obras de gran envergadura como Van Helsing o G.I. Joe. Odd Thomas representa un paso atrás, una vuelta a sus inicios, probablemente no deseado, pero en el que seguro se siente más cómodo y libre. Y, aunque este proyecto no sea su mejor baza, no hay que perder la esperanza. Al menos no ha sido condenado por Hollywood al ostracismo más insalvable tras haber destrozado la posibilidad de franquicia de la cinta de vampiros y hombres lobos. Dejemos el pasado atrás y empecemos a descarnar a Odd…

Odd Thomas

Nuestro protagonista, con nombre molón por supuesto (Raro Thomas sería su traducción al español…) lleva bastante bien eso de tener poderes paranormales que heredó de su madre tales como sueños premonitorios, interaccionar con fantasmas a los que ayuda en su trance hacia el descanso eterno o vislumbrar a seres que salen del inframundo para oler y alimentarse de la sangre y la tragedia que se avecina. Empezaré diciendo que Odd Thomas es una cinta que cuando sabe dónde quiere ir y lo que quiere mostrarnos, puede resultar entretenida, que es lo mínimo que se le puede pedir a este tipo de trabajos facilones y blanditos, perfectos para un sábado por la tarde. El problema es que no siempre lo sabe, y una muestra clara de ello puede ser el desconcierto en la investigación en la que nuestro héroe se enzarza. Además de que su afán por darle al espectador todo masticado y directo a través de su voz en off, incluso aquello que vemos en la pantalla, consigue que se pierda en sí mismo. Pero no solo falla en esto, sino que tampoco acierta a elegir en ocasiones su tono: no funciona como comedia (es más, me resulta imposible clasificarla como comedia de terror) y su parte amorosa logra en ocasiones la vergüenza ajena resultando tremendamente adolescente en el peor sentido de la palabra e impostadamente cool. Y claro, ese giro final que es totalmente tramposo e innecesario. En definitiva, un producto prefabricado de fácil digestión al que mientras menos se le exija, más satisfactorio será su visionado.

Real

A continuación, la organización del festival, imagino que probablemente de forma consciente, programó las 3 películas japonesas que se encontraban en la programación: Perfect Blue (Satoshi Kon, Les Seance Cultes), Real (Kiyoshi Kurosawa, En competición) y HK/Forbidden Super Hero (Yûichi Fukuda, La Seance Interdit), dejando atrás  el clásico de Kon, la sesión de Real y Forbidden Super Hero no pudo ser más dispar. Empezamos con Real de Kiyoshi Kurosawa (aunque creo que un título genial hubiera sido La venganza del plesiosaurio). Me gustaría saber, sinceramente, qué pasa por la mente de un creador que con una idea de partida tan interesante acaba dinamitando de esta forma su propia película. Un error sería echarle la culpa a que es una adaptación. Imagino que las trampas, la manipulación y en especial ese giro final vienen directamente de la novela, pero creo que un autor siempre tiene que hacer gala de la personalidad suficiente para adaptar la novela de la mejor manera y Kiyoshi no lo ha hecho, si no hubiera sido consciente de que esta idea no funciona, no encaja y que cae en el ridículo. Uno de los grandes males actuales es querer sorprender a toda costa al espectador y, al igual que ya hizo Nolan en alguna que otra película, olvidándose la coherencia en pos de giros que no se sostiene solos, más allá de esa capacidad para sorprender con decisiones que se alejan de la lógica. No todo vale en el cine fantástico o en la ciencia ficción. En este caso si veo al plesiosaurio en la habitación, no puedo obviarlo, ni pensar que no existe, le alabo las correctas interpretaciones y una genial idea de partida con bastante potencial, pero que se acaba perdiendo como lágrimas en la lluvia frente al resto.

Forbidden Superhero

Para la última película del día, HK/Forbidden Super Hero iba preparada. Sabía que iba a ver y solo esperaba que tras dos películas decepcionantes, pudiera disfrutarla. Y el resultado ha sido más que satisfactorio. La trama es “sencilla”: Un loser enamorado de la nueva chica de clase, se infiltra en un edificio para salvarla. Para que no lo reconozcan decide que lo mejor es taparse  la cara con unas bragas que se encuentra en una taquilla. Al ponérsela como mascara, llega al éxtasis, convirtiéndose en un Superhéroe que responde al nombre del Justiciero pervertido. ¿Puede ser la idea más loca? Sí. En especial a medida que vas descubriendo los diferentes ataques de nuestro héroe, pero eso ya os lo dejo para vuestra sorpresa. Esta adaptación de un manga de culto de los 90’s, es tan loca, irreal, absurda y delirante como parece. Dejarse llevar es necesario, no tomársela en serio, indispensable. Es más, ni ella se toma en serio. Hay que bucear en la historia cinéfila para encontrar algo parecido, tan libre, tan diferente y aumentando escena tras escena el nivel de locura. Capaz de reírse de las comedias de instituto y de las películas de superhéroes, Forbidden Super Hero, no sólo es una de las películas más divertidas que veremos este año, sino que encima cuenta con una realización fascinante. Sin leer el manga (cosa que no descarto, porque me ha dejado un dulcísmo sabor de boca) la adaptación parece perfecta, visualmente se ha hecho lo que raras películas de ficción han conseguido: dar la impresión de que parezca un comic en movimiento, mezclar de una manera fascinante lo mejor de ambos formatos. El gran ritmo, que solo decae puntualmente antes del épico final, evita en todo momento la repetición de la misma broma y se apoya en un humor no sólo lisérgico, sino físico (y que camina en todo momento en una delgada línea bordeando lo vulgar). Imposible no reírse con ella, los aplausos han sido constantes durante toda la sesión, manera humilde de agradecerle a la película el buen momento que nos estaba regalando.

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