mayo 19, 2020

Entrevistas Slimane: J. A. Alayón & Slimane Lahorti

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Director y protagonista de Slimane charlan con Cinema ad hoc.

El pasado fin de semana comenzó el Festival de cine Márgenes, un festival que ofrece la posibilidad de ver películas españolas surgidas al margen de la industria cinematográfica, y que a pesar de la gran calidad que tienen en su mayoría, su difusión está restringida a este tipo de festivales o directamente sin una distribución con la que se puedan mostrar al público. Para ello, el Festival Márgenes proyecta estas películas tanto online en streaming como en salas en las que habitualmente se exhibe cine minoritario repartidas entre Madrid, Córdoba, Montevideo y México D.F.

Una de las películas que se exhiben hoy en la Cineteca de Madrid es Slimane, la historia de unos jóvenes marroquíes que acaban de salir de un centro de menores de Tenerife y se encuentran totalmente desubicados en la sociedad. Con su director José Ángel Alayón y el protagonista de la película Slimane Larhorti hemos podido charlar sobre ella, sobre el festival y sobre su paso por el festival de Dubai donde han coincidido con otra de las películas españolas de las que ya os hablamos hace unos días, El rayo de Fran Araújo y Ernesto de Nova.

– ¿Qué tal la experiencia en Dubai?

José Ángel Alayón: Dubai es un lugar muy grande….(risas). Ha sido rara la experiencia, es como una contradicción el llevar una película tan marginal y con una idea tan pequeña como de la que parte Slimane a ese mundo donde todo tiene que ser lo más grande, todo tiene que llamar más la atención y hacer más ruido. Nos hemos sentido extraños pero nos lo hemos pasado bien, la película impactó a la gente y hubo un feeling interesante con ella. Yo al principio pensé que allí la gente no tenía alma, que me iba a ser imposible que vieran esta película allí. La sección oficial del festival de Dubai es exclusiva para películas hechas por árabes pero existe una sección llamada Arabian Nights de cine europeo con temática árabe, que es donde se proyectó. Nosotros mandamos la película, nos cogieron y allí nos fuimos. Nos lo pasamos muy bien todos, nos llevaron en Bussiness, una cosa a todo lujo, una inmoralidad casi (risas).

– ¿Cómo llegasteis a poneros en contacto y a querer contar por tu parte una historia basada en la vida de Slimane?

J. A. A.: Fue una casualidad, yo estaba haciendo el casting de otra película que no tenía nada que ver con esta, aunque si tocaba el tema de la inmigración. Slimane vino a hacer el casting, que dicho sea de paso no tenía nada que ver con el perfil que estábamos buscando, pero me gustó muchísimo cómo lo hizo, la presencia que tenía ante la cámara, cómo se comportaba…hizo un casting muy natural y empecé a meter su personaje dentro del guión antiguo y se fue apoderando del guión hasta quedarse solo.

Slimane Larhorti: Una chica vino a donde yo vivo a decirnos que había un casting en Los Cristianos y fui a probar suerte. A José le gustó como lo hice y ya está. Fue una casualidad, nunca había pensado en hacer esto.

– ¿Te ha gustado la experiencia de hacer cine Slimane? ¿Te gustaría seguir haciendo películas?

S. L.: Si, mucho. Es una experiencia dura pero me gustó. Espero que salgan las cosas bien y a ver si hago alguna más.

J. A. A.: En Dubai pensaban que yo era su manager y me preguntaron mucho por él (risas)

Slimane fluye entre la ficción y el documental, ¿decidiste desde el principio tomar este camino o una idea te llevó a la otra?

J. A. A.: Sí, esa era la idea. Nuestra forma de trabajar es la de dar esa sensación de que lo que está ocurriendo en pantalla está ocurriendo de forma casual pero es mentira todo, es una ficción súper manipulada y manejada. Tenemos un guión pero vamos siempre contra él, destruyéndolo por el camino, dejando ir a la película por sí sola. Llegábamos a las localizaciones con los chicos y dejábamos que ellos hicieran acciones hasta que encontrábamos algo que nos gustaba, y cuando lo encontrábamos podíamos repetirlo hasta en 30 tomas hasta que quedara como queríamos. Es decir, la idea era dar mucha libertad y cuando ya tuviéramos todo, lo acotábamos e intentábamos manipularlo un poco para que fuera más ficcionado. Nos interesaba mucho hacer una película de un estado de ánimo más que de contar una historia concreta y una situación concreta, intentar aprovechar la juventud de los muchachos y el nivel de interacción que tienen en su sociedad cerrada, todo eso lo fuimos viendo a medida que hacíamos la película y me parece mucho más divertido que la película vaya cambiando en lugar de hacer una película que ya viene cerrada desde un despacho, ser libre para poder ir en contra de todo, ser tu mismo como director el mayor enemigo de tu propio guión.

– Los personajes de Slimane reflejan una desilusión muy grande, ¿has querido extrapolar esa desilusión a la que se aprecia en estos momentos a la sociedad española?

J. A. A.: Lo que me interesó al conocer a estos chicos que acababan de salir del centro de menores con un carnet en el que pone “no apto para el trabajo”, era que se quedaban en una especie de limbo, de no pertenecer a un lugar en el que llevan 4 o 5 años y están integrados en la sociedad pero esas condiciones les ponen en ese estado. Lo primero que pensé de la historia fue eso justamente, el intentar filmar esa nada, ese vacío que existe al estar al margen, pero sí se puede buscar un paralelismo sobre cómo está ahora, no sólo el sector de los inmigrantes sino todo el mundo, aunque no fuera mi primera intención.

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Slimane nace a partir de que los dos os conocéis y tu (Slimane) le cuentas a José tu forma de vida, ¿te ves muy reflejado en lo que aparece en la pantalla?

S. L.: Hay cosas que si pero hay cosas que a mi no me han pasado pero sí conozco a gente a la que sí le han pasado. Hay gente que ha sufrido mucho, yo también y por eso me gustó hacer esta película para poder enseñarle a la gente lo que a mi me ha pasado, a esa gente que quiere irse de su tierra y que luego tiene que sufrir para conseguir lo que quiere.

J. A. A.: No lo hicimos de manera que él me contaba su historia y luego hacíamos un guión a partir de ella, sino que lo fuimos metiendo poco a poco. Con el resto de chicos, le dejamos a Slimane una cámara para que rodara él, porque estando nosotros delante siempre había una reacción de contar siempre el mismo discurso y yo quería algo más. Él grababa con sus amigos y lo que había después era una vitalidad brutal entre ellos, se trató más de una convivencia con ellos que de contarnos sus historias y plasmarlas.

– ¿Tuvisteis problemas por el hecho de que a ellos se les incapacite para trabajar al salir del centro de menores?

J.A.A.: Claro, tuvimos que hacerles un contrato por un año a cada uno de ellos. Imagínate hacer un contrato de un año para una película…pero para poder regularizarles y que pudieran trabajar se les tiene que hacer un contrato de un año, sea para el trabajo que sea. Ahora están casi todos trabajando, así que por lo menos les ha servido para regularizar su situación. Una maravilla.

– ¿Qué te parece la iniciativa del Festival Margenes? ¿Qué supone para una película como Slimane?

J.A.A.: Igual que te he dicho que Dubai es casi una contradicción con la película, este festival es perfecto para una película como ésta que habla de gente que está al margen de la sociedad. Todos los lugares en los que filmamos son lugares apartados del centro, autopistas, siempre alejados porque la gente que se refleja están alejados de todo, por eso encaja en este festival. Estoy muy contento de que se estrene aquí.

– Estrenáis en salas en primavera, teniendo en cuenta cómo está la industria cinematográfica española es todo un logro, ¿cuál es tu visión de lo que está sucediendo con el cine en España?

J. A. A.: En principio sí. Ya sabes como es este cine, que no vamos a ir a los Yelmo (risas), pero sí es lo que tenemos pensado. Noto que esta ausencia de recursos está haciendo que salga una visión sobre el cine mucho más interesante que antes, donde había un acomodamiento de la industria, que nunca ha sido una gran industria pero en la que se veían siempre las mismas cosas. Ahora están saliendo nuevas cosas que a mi me emocionan, me emociona lo que está ocurriendo, esta especie de resistencia ante todo. La gente se arriesga mucho más, no hay nada que perder y cuando la gente no tiene nada que perder saca cosas más interesantes.

– ¿Con qué os quedáis de la película?

J. A. A.: Sobre todo con la experiencia de haber convivido tanto con los chicos.

S. L.: Hacer la película y conocer cómo se hacen las películas, cómo dicen lo de “acción”, que tienes que aprenderte las cosas. Yo no sabía que era así.

J. A. A.: Pero ha sido un profesional brutal, un tipo trabajador y concentrado. Teníamos que repetir tomas pero la implicación que ha tenido, por ejemplo en la escena más dramática de la película, ha sido enorme. Eso se lo das a un actor y no te lo hace.

– Hablando de dramatismo, ¿Por qué la película tiene un giro tan trágico?

J. A. A.: (Risas) Es verdad, hay un punto en la película en la que parece que no va a ocurrir nada y de repente… Me gustaba esa idea de jugar con la ausencia, con la idea de que este personaje se quede solo completamente. La verdad es que nos pasamos (risas). En esa segunda parte lo que queríamos era centrarnos en el sentimiento de culpa del personaje, de cómo va creciendo en él. La culpa se vive desde dentro y queríamos jugar con ese sentimiento y ha quedado muy bien reflejado.

– Hay una frase que dice uno de los chicos en la película que choca bastante, es algo así como “Los árabes sólo somos buenos en una cosa, en engañar. Pero si no mientes te arrastra el río y te lleva al mar”. ¿De quién salió esa frase?

J. A. A.: Vino de él directamente (risas) Nos encantó, nos pareció una joya brutal que además sólo lo hizo en esa toma que es la que dejamos. Muchos de los diálogos eran improvisados y como Slimane llevaba la cámara, yo no tenía ni idea de lo que estaban diciendo

S. L: Yo ni siquiera le estoy haciendo caso ahí porque estoy pensando en lo que le ha pasado a mi personaje y suelta eso…(risas)

J. A. A.: Es muy polémica, claro, yo nunca hubiera escrito algo así, es políticamente incorrectísimo, pero cuando lo vimos dijimos “esto es una joya, es pura poesía” (risas). Es una maravilla de chico, la verdad es que todos aportaron mucho a la película. La película desde el principio te está invitando a que te fijes en ellos y te enamores de ellos.

– José Ángel, ¿tienes nuevos proyectos a la vista?

J. A. A.: Como productora (El Viaje Films) tenemos firmados varios proyectos, va a salir otra película que filmamos en Cuba y que no dirijo yo sino una directora. Después estamos montando otra película que se filmó el año pasado y hace poco hicimos otra que se llama Gente de Sal en las salinas del sur de la isla de La Palma, que es un documental muy observacional, muy en la línea de este nuevo cine. Es un cine muy pequeño, con muy pocos recursos, pero no paramos. Hemos hecho varios cortos y algunos documentales pero este es el primer largometraje y es un primer paso para saltar a la ficción.

También vamos a seguir viajando con Slimane por otros festivales, estamos en conversaciones con varios pero todavía no tenemos confirmación.

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