julio 7, 2020

Críticas: Frank

Frank-2

Creatividad versus popularidad.

¿Qué se puede esperar de una película del director Lenny Abrahamson, autor de la minimalista Garaje, y los guionistas Jon Ronson y Peter Straughan, autores del libreto de la extraña Los hombres que miraban fijamente a las cabras? La respuesta es una cinta tan alejada de lo convencional como Frank, el largometraje que reúne a estos tres creadores fuera de norma.

Por un lado, el filme recoge la atracción del realizador irlandés por los personajes que se mantienen en cierta medida al margen de la sociedad, mientras que los guionistas aportan su gusto por lo estrambótico. Todo ello para contarnos la particular relación que se establece entre Jon, un joven que aspira a ser un gran compositor, y un grupo de música indie capitaneado por Frank, su perturbado líder.

Frank-7

La película opone los deseos de reconocimiento de Jon, que desde un principio hace público en Internet todos los acontecimientos de su vida, y los geniales miembros del grupo, encerrados en un mundo alejado de la fama y el elogio de los demás. Frente a la observación del mundo real que utiliza Jon como inspiración se opone la psicodelia del grupo Soronprfbs, representado por las extrañas letras de Frank y la utilización de un elemento no demasiado habitual como el theremin.

El largometraje muestra la admiración de ese chaval fascinado por un artista genial y una banda que le supera musicalmente en casi todo, pero que pone de manifiesto con sus actos que están fuera de sus cabales. Precisamente, la ambición de Jon será el principio del fin de una formación que disfruta sin necesidad de ser reconocida por el resto del mundo. No obstante, lejos de equiparar locura y genialidad, el largometraje pone de manifiesto, especialmente a través del líder de Soronprfbs, que los problemas mentales son más un impedimento para desarrollar el talento que una ayuda.

Por otra parte, Abrahamson y sus guionistas aprovechan para criticar la fama un tanto artificial que fomentan Twitter o YouTube, donde se valora más cierto tono friki que la verdadera valía artística. De paso, Frank homenajea a todos aquellos músicos con problemas psiquiátricos, como el gran Daniel Johnston, protagonista del magistral documental The Devil and Daniel Johnston, que se han convertido en artistas de culto.

frank-13b

El director irlandés ofrece una cinta que, como suele ocurrir en su filmografía, retrata con cariño y ternura a todos aquellos que se encuentran en cierta medida al margen de la sociedad, aunque también se ría sin maldad de algunas locuras de los miembros de un grupo verdaderamente peculiar.

Abrahamson destaca también en la dirección de un espléndido grupo de actores. Michael Fassbender conmueve con su voz y movimientos como Frank, a pesar de ocultar su rostro bajo una máscara durante gran parte del metraje. Igualmente espléndidos son los trabajos de Maggie Gyllenhaal, que encarna a la malhumorada miembro del grupo que toca el theremin, o Domhnall Gleeson, perfecto en el papel de ese aspirante a músico más ambicioso de lo que aparenta su ingenuo rostro.

Alejada de cualquier propósito comercial, Frank es un largometraje extraño y reflexivo que se postula como una de las películas de culto de 2014.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *