octubre 14, 2020

Críticas: Gabor

Gabor

Se busca (o se encuentra) director de fotografía ciego.

“Ser ciego no es un mérito, es que te pasa y ya está. Ni es admirable ni es nada”. Estas palabras, que bien pueden resumir uno de los mensajes del film, salen de la boca de Gabor Bene, coprotagonista del documental. El director argentino Sebastián Alfie, dándole forma de diario personal, cuenta su experiencia íntima y profesional con Gabor, un invidente que fue director de fotografía, que lo dejó debido a un glaucoma y que lo ha vuelto a ser gracias al azar, o no.

Todo empieza cuando la fundación “Ojos del Mundo”, dedicada a combatir la ceguera en lugares del mundo donde los medios no son los de aquí, encarga a Sebastián la realización de un cortometraje sobre la invidencia en el altiplano boliviano. El director, feliz por tener un encargo, se pone manos a la obra. Necesita una cámara especial para rodar su historia y esa búsqueda le lleva a un tal Gabor que lleva un negocio de alquiler de cámaras. Se conocen y Alfie le propone ser el director de fotografía del cortometraje. Gabor acepta y comienza la aventura.

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Sebastián Alfie se embarca en la aventura con su nuevo director de foto al que poco a poco le irá uniendo una amistad. El documental va narrando la historia de esta unión. Por supuesto, en el camino surgirán conflictos y dificultades, a veces quizás algo previsibles. Aunque no es una camino de rosas, desde el principio se intuye que la historia va a acabar bien y la emoción que esa amistad nos puede sugerir es algo light o demasiado buscada. Puede que en ciertos momentos desconcierte el rumbo, es decir, si se quiere subrayar el proceso de creación de una película con un director de fotografía invidente o el surgimiento de una amistad bajo un objetivo común. Si vamos a por Rolex o a por setas.

Últimamente se han podido ver varios documentales exitosos (sobre todo en circuitos de festivales) en formato “diario personal”. Parece que es una fórmula que funciona y dota de bastante libertad al creador. Uno que ha tenido cierto eco y que también trata el tema de la amistad (aunque desde otra perspectiva algo más compleja y profunda) es Asier eta Biok de Aitor Merino. El documental dirigido por Merino muestra las cuestiones éticas que se le plantean en torno a su relación con el militante de ETA Asier.  Tiene en común con el trabajo del que hablamos la importancia de entender al otro, de dejar a un lado los prejuicios.

El tratamiento de la ceguera está relatado sin paternalismos ni tabúes. Sebastián y Gabor aprenden el uno del otro durante el proceso de filmación. Deben crear un lenguaje mutuo para entenderse. Si en cualquier rodaje el tira y afloja entre director de foto y director es algo común, en este caso se hace más notable. A veces estas discusiones son contadas con un tono humorístico que cuaja (el sentido del humor de Gabor es afilado e irónico) y otras veces surgen cuestiones de más calado que dejan caer las grandes preguntas del cine documental, ¿es ético curar la ceguera en el film a alguien que no ha podido ser curado?. Cada uno que saque sus conclusiones.

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Es una idea con punch, como dirían en el ámbito publicitario en el que Alfie tiene experiencia. Gabor película y Gabor personaje son pura motivación. Ver a Gabor trabajar, inventar, proponer, apasionarse, apostar por una idea, debatir y obtener resultados estimula y mucho.

El cineasta Jose Luis Guerín dice que una de las cosas que más le interesan de hacer cine es la dialéctica entre el cálculo y el azar.  Alfie también se mueve por estos territorios. Calcula situaciones y deja lugar al azar para la resolución de las mismas. Bonito experimento.

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