junio 2, 2020

Críticas: Mandarinas

Mandarinas - Cinema ad hoc

¿Hacer política en tiempos revueltos?

Fronteras y guerra. Parece que en la ecuación sólo faltara petróleo para cerrar el círculo bélico, pero no. En este film del georgiano Zaza Urushadze la materia prima que aparece son mandarinas. Es el año 1990, comienza la guerra en el territorio georgiano (por ese entonces) de Abjasia, que busca independizarse. En 1931 fue Stalin quien incorporó la República Autónoma de Abjasia dentro de los límites georgianos.

Ivo, un señor mayor de origen estonio que ha vivido toda su vida en Abjasia, fabrica cajas de madera en un pequeño taller. Ivo se ha quedado sólo al comenzar la guerra, su familia ha vuelto a Estonia. Él ha decidido aguantar. Su amigo y vecino Margus tampoco se ha movido, quiere recolectar la cosecha de mandarinas. Mano a mano intentarán seguir con normalidad sus vidas a pesar del estrépito del conflicto a su alrededor. No puede ser.

Debido a cosas de la guerra, Ivo termina acogiendo en su casa a dos soldados malheridos, uno de cada bando. Ahmed, un mercenario checheno y Niko un soldado georgiano. De esta manera, la casa también se convierte en un territorio con fronteras, las habitaciones donde se hospeda cada enfermo o el juego dentro/fuera de la vivienda.

Mandarinas (2)  - Cinema ad hoc

El propio director de Mandarinas Zaza Urushadze asegura, en la entrevista que le ha realizado Mari Carmen Fúnez Galán para Cinema ad hoc, que “la película no tiene mensajes políticos. Lo que dice es que la vida es corta y en primer lugar hay que ser humanos y no depender de la política”. Pues bien, aunque por supuesto es una cinta totalmente antibelicista y que ensalza el valor humano ante todo, creo que sí hay política en ella. Ivo hace política, con la situación que le ha tocado en casa. Hace política con sus acciones frente a la relación que pueden tener esos dos soldados de ideologías contrapuestas. Ivo hace política desde que decide quedarse en su tierra o  acoger a ambos. También el humor es parte de la política de Ivo. El problema es que no estamos acostumbrados a ese tipo de política.

La casa de Ivo y sus alrededores se convierte así en un espejo de lo que ocurre en el territorio. Los 4 protagonistas son hombres, la única mujer que aparece lo hace en una foto y su cualidad para llamar la atención es la belleza. Dicho esto, el trabajo de los actores es estupendo. Lembit Ulfsak (Ivo) encarna con autoridad el papel de “padre” de estos dos chicos que caen en sus manos. Los cura y se convierte en algo así como el guía espiritual. Los soldados interpretados por Giorgi Nakashidze (Ahmed) y Misha Meskhi (Niko) consiguen hacer que sea creíble y hasta emocione esa transición de sentimientos y actitudes por las que atraviesan.

Con una estructura bastante frecuente donde es posible prever por donde irán algunos (malditos) tiros, la historia, con moraleja, seduce gracias a la evolución de los personajes. La banda sonora impulsa momentos de más calma en sintonía con el paisaje verdoso. En este caso, más que el verde, será el naranja de las mandarinas el que parece ser el único signo de esperanza.

Mandarinas (3) - Cinema ad hoc

Mandarinas es una historia pequeña, que ocurre en una pequeña casa de un territorio pequeño con una pequeña guerra como trasfondo. Pero claro está, lidia con cuestiones tan universales como los enfrentamientos bélicos, las fronteras, las diferencias políticas o incluso religiosas. Una película pausada que se sobresalta con las bombas. 4 personajes que se enredan y desenredan en esta tela de araña de la que, dependiendo de las circunstancias es complicado salir. ¿podríamos hacer que la política fuera una manera de salir de estas telas de araña?, ¿o es el amor por el de al lado lo que nos hará mejorar? Al abrir un periódico esta respuesta se ve complicada. Desde luego, algo gordo tendrá que cambiar si se quieren recoger las cosechas de mandarinas.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *