septiembre 13, 2020

Críticas: Respira

RESPIRA - Foto 3 (prensa)

El mismo aliento.

Entrar al cine para ver un largometraje como Respira puede ser una carrera de obstáculos. Desde la confusión previa nada más leer el título, idéntico al de Respire, un film de 2014 dirigido por Mélanie Laurent, o parecido al de la coproducción italo-francesa Respiro, realizada por Emanuele Crialese en 2002. Similitud aumentada al ser dramas en los tres casos. El segundo impedimento es la ausencia de rostros o responsables conocidos por el público español en la actual Respira, la sexta película de Christian Zübert, aunque  la primera estrenada en salas comerciales fuera del circuito de los festivales de cine. Como último inconveniente destaca un argumento propio de la sección informativa de sucesos que podría servir también para un telefilme. Por supuesto se trata de ideas preconcebidas y capaces de entorpecer la visión de una propuesta con bastante interés, al menos el suficiente para superar estas dificultades ya esbozadas.

En cuanto al problema del título, en ocasiones merece la pena traducir o interpretar de forma libre el original de una película para que resulte más adecuado a la trama y al público que va dirigido. Ein Atem -Un soplo- es el que corresponde en alemán a Respira, mientras que en otros países se transforma en A breathe -Un respiro-. Quizás la forma adecuada de traducirla fuese La misma respiración o El mismo soplo, dos encabezados más literarios, que se ajustan bien a la confrontación entre las dos mujeres protagonistas. Ellas son Elena, una canguro griega residente en Alemania. Y Tessa, una directiva germana, madre de la pequeña a la que cuida Elena. Un acuerdo profesional y económico las unirá y un suceso inesperado las enfrentará. La estructura está compuesta por tres capítulos que dan paso a los viajes de Elena y Tessa por separado, tras la presentación de un intertítulo en los dos primeros y una pantalla en negro en el tercero. Asistimos de este modo al desarrollo de dos líneas temporales que se cruzan, protagonizadas de forma consecutiva por cada una de las protagonistas y rematadas por una tercera parte simultánea en el tiempo y lugar para las dos. Es un esquema narrativo cuya representación gráfica puede ser la de una intersección de dos círculos, una maquinaria capaz de dilatar la intriga que tapa el planteamiento coyuntural del guión, encaminándolo por senderos más propios del suspense.

RESPIRA - Foto 9 (prensa)

No vamos a destripar más datos del argumento, rodado con un estilo visual de reportaje, prácticamente capicúa en su estructura, con la cámara al hombro -o estabilizada con arnés- que persigue a Elena en todas las secuencias durante la primera mitad del metraje. Posteriormente, se apacigua en el intermedio, mediante planos conjuntos que refuerzan tanto la relación de Tessa y su marido como su enfrentamiento conyugal. Y retoma más tarde el dinamismo expositivo del comienzo, para seguir a Tessa en su búsqueda final. Zübert, realizador y coguionista de Respira, demuestra un oficio forjado tanto en la televisión como en el cine, con un uso funcional y descriptivo de los elementos audiovisuales en el rodaje y la postproducción. Pero en algunos momentos sí consigue un valor expresivo añadido a la puesta en escena. Valgan como ejemplo dos secuencias, casi idénticas, en las que Elena pasea a la niña y entra en una pastelería para comprarle un dulce. En la primera ocasión la cámara la sigue mientras deja el carrito en la calle y, por un corte, vemos el nuevo encuadre desde la pastelería con la niñera que entra  allí, sin dejar de vigilar el carrito. En la segunda visita a la tienda la cámara camina detrás de Elena todo el rato, aumentando la tensión del instante cuando perdemos de vista la situación del bebé al mismo tiempo que la protagonista. También destaca el juego de las actrices Jördis Triebel y la debutante Chara Mata Giannatou, con el uso de unas miradas que proporcionan matices a los que no llegan los diálogos.

Si concluyera esta reseña en el párrafo anterior no quedaría mucho más que añadir sobre un producto algo previsible, a pesar de tener algunos giros argumentales. Una producción que busca demasiado el recurso de la intriga, aunque sea por atajos narrativos como el de una resolución del misterio de manera fácil o ese viaje elíptico desde Frankfurt hasta Atenas, en menos tiempo del necesario. Sin embargo, Respira posee algo que la diferencia del grupo de otros films encorsetados por el suspense. El factor que proporciona mayor calidad a este largo es el subtexto coyuntural que no es muy sutil pero sí está presentado con mucha fuerza y autenticidad, sean ambas intencionadas o sean fortuitas. Este factor aporta una radiografía insospechada -para tratarse de un largometraje de género- acerca de las relaciones de los países prósperos con los que se hallan endeudados, dentro de la Comunidad Económica Europea. Una visión reforzada por la falta de empatía entre los personajes de la historia, ese matrimonio de unos cuarenta años que se ahorran más de un sueldo con la niñera, a la que ordenan trabajar como si fuera una empleada total de hogar sin más beneficios, casi una esclava. Una ausencia de empatía que se prolonga entre los personajes y los propios espectadores, que asistimos perplejos a las situaciones, juzgamos y condenamos antes de intentar comprender las razones de cada personaje, al igual que les sucede a Tessa y Elena.

RESPIRA - Foto 10 (prensa)

Respira es un ejercicio cinematográfico calculado en su fórmula genérica y justo en sus resultados como film de misterio. Por fortuna también es una película que recuerda aquellos que proyectaban cineclubs, programas de televisión como La Clave y otros foros de discusión, en décadas anteriores. Una obra abierta al debate, generosa en sus logros expositivos sobre el trasfondo político, económico y social de una Europa que no va unida ni a la misma velocidad, con más grietas que solidez. Un largometraje que sin ser de tesis ni proponérselo, consigue una aproximación actual muy interesante a temas como la inmigración, la crisis económica y de valores. Aparte de focalizar la atención en la comprensión hacia los exiliados y la lucha por la dignidad. Quizás con evidencia en el discurso pero sin manipulación, sin finales felices, sin buen rollo ni falsas melodías, solo con rotundidad. Una instantánea de esta zozobra contemporánea que tal vez ganará como documento histórico en décadas futuras, algo que ya tiene ganado con un final tan lógico y real como contundente.

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