mayo 19, 2020

Críticas: Dioses

DIOSES 4

Antes humanos.

La televisión en sus inicios -al menos la de carácter público- tenía como tres funciones principales las de informar, educar y entretener. Echando un vistazo al panorama de los medios de comunicación actuales se puede comprobar el incumplimiento de dichas funciones por la mayor parte de grupos de televisión, salvo las excepciones que representan la segunda cadena de RTVE y algunos canales temáticos. Eso sin contar los miles de video tutoriales que se cuelgan por la red. Los principios de divulgación citados antes, en el terreno audiovisual los maneja sobre todo la producción actual de documentales y, en algún caso, la de largometrajes de ficción como es el caso de Dioses, el tercer film dirigido por el polaco Lukasz Palkowski aunque sea el primero que se estrena en España y tal vez en el resto de Europa u otros continentes. El propio director declara en una entrevista acerca del cirujano cuya historia nos cuenta: «Me sorprendió cada detalle de la historia de Zbigniew Religa. De hecho, antes de hacer la película yo sabía muy poco (…) Esa ignorancia inicial influyó en mi manera de desvelar la historia a los espectadores«. El film es un buen exponente de una historia casi desconocida fuera de Polonia, su país de origen, acerca de un grupo de médicos dirigidos por Religa que intentan llevar a cabo con éxito trasplantes de corazón.

DIOSES 2

Las imágenes documentales del juicio al primer médico polaco que trató de realizar un trasplante de corazón, allá por el año 1969, son las que vemos antes del temido rótulo inicial que indica que este largometraje se basa en hechos reales. Tanto el director como el guionista Krzysztof Rak cumplen de esta forma el trámite previo, para empezar el film capitaneado por el actor Tomasz Kot, intérprete que encarna al famoso cardiólogo y que aparece durante casi todo su metraje. Los cineastas consiguen una biografía que se escapa del conjunto de los biopics destinados a una parrilla de programación televisiva; también huye de las hagiografías que dan mala forma a tantas películas sobre médicos. Porque la trayectoria profesional del doctor Religa durante la década de los años ochenta no nos lo presenta como un santo, sino como un profesional que persigue su mayor meta, la de mantener con vida a sus pacientes gracias al transplante de un corazón donado por otra persona ya fallecida. En este periplo se asiste a todos los obstáculos representados por una jerarquía estricta de la justicia y del gremio de la medicina. Una burocracia que se levanta como su mayor antagonista en algunas secuencias trepidantes, como aquella en la que debe hacer frente a la oposición gubernamental, legal y sanitaria para conseguir un donante. También el enfrentamiento continuo en su matrimonio y en su vida personal con los propios pacientes.

DIOSES 3

Dioses nos traslada a una época de los ochenta muy bien ambientada en su reflejo visual, esos hospitales y clínicas, llenos de pasillos flanqueados por paredes con azulejos de color turquesa y enormes ventanas que difunden el resplandor del sol. De grandes despachos tan angulados y grises como su mobiliario, rodeados de un aire espeso que los congela. Unos decorados interiores en penumbra y tonos ocres, familiares, como el del salón del hogar del médico y su mujer. Todos los espacios abiertos contrastan por un sol directo o diluido en entornos campestres o naturales como el del lago. La importancia de todas las localizaciones no se basa solo en su fotogenia sino en el uso dramático que se le otorga a cada espacio, con una ambientación de época que podría servir tanto para una historia desarrollada en la década de los sesenta como en las dos posteriores, pero que consigue conectar con el ánimo de los años ochenta por la iluminación y un uso expresivo del trabajo fotográfico, un eficaz trabajo visual que certifica un paso adelante en el habitual registro monocorde y neutro de la imagen digital.

El film traza un retrato apasionante de su protagonista cercano al de un héroe, más humano que invulnerable, un ejemplo de admiración que fuma cajetillas y cajetillas de tabaco rubio. Lukasz Palkowski mantiene el ritmo en las dos horas de duración del largo, pendiente de la misma obstinación que empuja a sus personajes. Sabe trazar con pocos planos las subtramas, sin retrasar la obsesión principal que da aliento a todo, observando esa relación personal del matrimonio, esbozada en breves encuentros. Las intrusiones de la maquinaria apisonadora del inmovilista Colegio polaco de médicos que debe derrotar Religa cada vez que se oponen a él. Sugiriendo la ayuda insospechada de unos mafiosos locales. O punteando el despotismo con que trata a sus ayudantes el impulsivo cirujano. Incluso logra algunas secuencias destacables, planificadas y resueltas en un plano fijo, jugando con la profundidad de campo en los pasillos del hospital, muy bien elaboradas por la entrada y salida de actores, de sus gestos y reacciones evocadoras, caracteres tan cercanos y confusos como si estuviéramos esperando nosotros mismos ante los quirófanos los resultados de la operación de un familiar.

DIOSES 1

No todo es bueno en el film ya que sobran un par de secuencias ligeras con fondo musical de hits como el My Sharona de The Knack o It´s a man´s man´s man´s world de James Brown, caprichos que sirven más como distracción que como ayuda. Tal vez hubiera sido más lógico incluir temas de músicos polacos de los ochenta. También se nota una leve reiteración en algunas secuencias que hace desfallecer el ritmo en el último tercio del film, aunque se vuelve a recuperar el pulso durante los quince minutos finales. Dioses es un film apreciable que toma el relevo de otros retratos de personajes fuertes, predestinados a un éxito que los hace más mortales que divinos.

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