Altas Capacidades

Disección ambivalente

Altas Capacidades es una comedia española dirigida por Víctor García León, en donde se narra la historia de un matrimonio de clase media, Alicia y Gonzalo, quienes a través de su hijo, buscarán por todos los métodos ascender socialmente para adentrarse en un nuevo estrato mucho más elitista. Mediante un tono burlón y satírico, esta película busca reflejar las diferentes relaciones entre clases que todavía persisten en la sociedad de este país. Y es que pone en evidencia a los distintos individuos, quienes por diferentes razones, se ven absorbidos y corrompidos por el dinero, olvidándose de sus propios valores que hasta entonces habían defendido.

Sin embargo, no cae en el recurso facil de criticar a unos y defender a otros, si no que refleja las dos caras de ambos grupos sociales. Por ejemplo, vemos como Gonzalo en un principio se muestra mucho más cínico, quien apoyaba la escuela pública y los valores de la clase obrera, burlándose incluso de la élite. Sin embargo, esta actitud cambia drásticamente cuando se ve con la posibilidad de adentrarse en lo que tanto criticaba, lo que ahora pasa a ser su ideal. Pero en Altas Capacidades, no se nos muestra esto como un ideal objetivo. Y es que, el espectador, es consciente de las actitudes tan altivas e incluso ridículas de este grupo social más elitista, el cual se nos presenta de forma diversa, tanto altivos, bohemios pretenciosos, como machistas cocainómanos. Sin embargo, comparten algo en común. Todos son prejuiciosos, viviendo por y para los estereotipos. Desde un principio, introducen narrativas racistas, misóginas y clasistas, dañando así al ecosistema social en donde viven. Sin embargo, nuestro matrimonio protagonista, más allá de cuestionarse esto, lo interiorizan, y lo imitan.

Altas capacidades

Mediante diálogos graciosos cargados de bromas y enjuiciamientos por parte del director, esta película construye una crítica mordaz y muy actual sobre la educación, las aspiraciones sociales y la presión que muchos padres proyectan sobre sus hijos, actuando como una burla que afecta a un variado rango de personas. Y es que, mediante la excusa de que su hijo tiene altas capacidades intelectuales (una mentira que poco a poco va generando más y más ruido) los padres desearán, o mejor dicho, ansiarán que su hijo destaque. Pero no por su bienestar, si no por necesidades propias para cubrir sus expectativas sociales, explorando así no solo el sistema educativo, sino también las inseguridades y contradicciones de los adultos.

No obstante, no solo se criticarán a personas y colectivos, si no también a instituciones. La audiencia observa una contraposición entre los modelos educativos de su país, el público y el privado. El primero se muestra mucho más amigable, pero desde un primer momento se expresa el desencanto de los padres con la poca implicación del personal en sus hijos. Mientras, con el colegio privado, hay una mayor relación entre alumnado y profesor, pero vista desde un tono paródico. Abundan así los anglicismos y la condescendencia, todo desde el elitismo ya característico. De nuevo, no deja títere con cabeza, ya que evidencia cómo ambas instituciones se encuentran desfasadas.

Altas Capacidades

Sin embargo, toda esta crítica no se hace pesada a lo largo de esta obra, ya que se camufla constantemente con un humor fresco, que no es propio de ver en las comedias españolas más comerciales. Así, García León presenta las cosas exageradas, pero siempre creíbles. Es una sátira en la cual, lo más destacable, es que es muy cercana a la realidad, y en donde uno puede ver representados a sus compañeros, o incluso a sí mismo, invitando a la reflexión. Y es que, la comedia no es gratuita, sino que cada escena funciona como una pequeña sátira de comportamientos muy presentes en la sociedad actual, como la competitividad entre familias, el clasismo o la obsesión por el éxito académico.

Altas Capacidades se consagra así como una de las comedias españolas más sólidas del cine contemporáneo, consiguiendo una reflexión por parte del espectador a través de un paródico retrato de la sociedad en donde convive. No ofrece una respuesta clara, no evidencia en su contenido una alternativa evidente, si no que deja completa libertad al espectador para juzgar a los personajes y a la vez, reflexionar sobre su papel ciudadano.

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