octubre 12, 2020

Rueda de prensa: Joven y bonita

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François Ozon presentó en Madrid su nueva película.

Con el tremendo éxito de En la casa todavía fresco en la memoria, François Ozon volvió el 27 de febrero a los Cines Golem de Madrid para presentar Joven y bonita, su trabajo más reciente. En él regresa a la adolescencia y ofrece un cuidado retrato de sus altibajos a través del personaje encarnado por Marine Vacth. Tras la proyección, el cineasta francés respondió a las preguntas de la prensa.

 

Pregunta.- Dos películas con adolescentes en un lapso tan corto de tiempo, ¿a qué se debe?

François Ozon.- Después de En la casa me di cuenta de que hacía tiempo que no hacía películas con adolescentes, de que me había centrado en personajes maduros. Tenía ganas de hacer otra. Hacerla con un chico implicaba la homosexualidad y suponía introducir muchos temas, por eso decidí hacerla con una chica.

P.- ¿Fueron las canciones de Françoise Hardy las que llevaron al guión o una elección posterior?

F.O.- Primero fue el guión y luego las canciones. Me gusta mucho añadir canciones de Françoise Hardy, clásicas para hablar del amor adolescente, que suponen un contrapeso con la historia de Isabelle. Se puede jugar con las canciones, pueden aportar más a la escena o suponer una ironía.

P.- ¿Cómo puede una chica tan joven llegar al extremo de prostituirse?

F.O.- Hago películas así porque considero que son suficientemente inteligentes para entenderse. No estoy aquí para dar respuestas, sino para plantear preguntas. Lo que me interesa es el misterio. Pretendo que cuando uno salga de la película siga pensando en ella. Y me interesaba mostrar que los adolescentes parecen monstruos, incluso sus padres tienen dificultad en aceptar la sexualidad.

P.- Su propuesta es identificar una edad determinada muy complicada.

F.O.- Suele darse una visión muy idealizada y nostálgica de la adolescencia. Si hice la película fue porque tenía ganas de mostrar otra adolescencia. La mía fue de verdad horrible, es un momento de muchos cambios en el que se desmitifica a los padres. Pero quiero tranquilizaros, yo no me prostituí (risas).

P.- En la película se escucha la frase “puta un día, puta para siempre” (“pute un jour, pute toujours”). ¿Piensa que es así con el personaje?

F.O.- Mientras escribía el guión hablé con muchos psicólogos. Hablando con una policía que se ocupaba del tema me reveló la frase, tan agresiva que se me quedó grabada. Personalmente creo que la protagonista no va a recaer, que ha seguido un largo trayecto incluso necesario para ella. Y me parece importante introducir pequeñas ironías, en la misma vida las hay.

P.- ¿La prostitución sería intercambiable por otro tema en la película? ¿Cuál es su postura al respecto?

F.O.- Podría haber escogido anorexia, drogas, suicidio… pero también quería mostrar lo fácil que es para una adolescente prostituirse con las nuevas tecnologías. En Belle de jour de Buñuel, por ejemplo, era mucho más complicado. Yo no emito una opinión sobre el tema, transmito que es fácil hacerlo. Es una cuestión peliaguda, porque si se toma como una profesión y se legaliza empezarían otros problemas. Me deja perplejo.

P.- Otra de sus referencias es el poema de Rimbaud, que afirma que nadie es serio a los diecisiete años.

F.O.- Es un poema muy conocido en Francia, tanto que es casi una frase hecha. Rodamos la lectura colectiva y pedí opiniones espontáneas a los adolescentes que aparecen en la escena. Me interesaba saber si aún era vigente entre los jóvenes y descubrí que sí.

P.- Además del misterio se intuye una reivindicación de la diferencia en su cine.

F.O.- Claro que sí. Para llegar a un punto no suelo seguir el camino más obvio, las personas lo hacen así. En Pickpocket un personaje afirmaba “qué camino más largo para llegar aquí”. Y es lo que me pasa.

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