mayo 28, 2020

Críticas: El protector

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No hay relevo a la vista para Jason Statham.

Inmersos como estamos en esta primera mitad del siglo veintiuno, ¿dónde están ahora los forzudos de antaño? O mejor escrito ¿cómo cotizan actualmente los actores más grandes en el estricto sentido físico del término? Demos un repaso rápido: casi todos desfilan o han pasado por la trilogía de Los mercenarios, en la que sus protagonistas (absolutos) son Sylvester Stallone y Jason Statham. Los mismos artífices, como guionista y protagonista respectivamente, de El protector. Viendo que no hay nada nuevo en el horizonte cinematográfico de luchadores y culturistas, ¿qué nos puede ofrecer este largometraje? Entretenimiento y descargas de adrenalina. ¿Y qué nos aporta Statham como estrella actual del género de acción? Pues todo en uno. Tiene el humor y la picardía de los papeles que encarnaba Bruce Willis y Arnold Schwarzenegger, también el tono pétreo de Chuck Norris y Steven Seagal y dotes atléticas como las de Van Damme (bueno, parecidas). Así que todavía hay fachada para mantener al estereotipo de hombre hecho y cincelado a sí mismo que no levanta sospechas de seriedad ni de querer ganar premios dramáticos ni interpretativos.

La película arranca con una secuencia explicativa del trabajo anterior de Phil Broker, el  protagonista, un agente de la DEA con más melena que Sandro Rey. Aquí haremos un inciso importante, porque en las películas con Jason Statham siempre que aparece con pelo o implantes capilares, sabemos que lo que se muestra será el pasado o un flashback, aunque esté igual de musculoso o envejecido en el presente. Anotada esta observación proseguiremos con la secuencia de arranque, persecución, explosión e impacto que nos presenta al personaje, su carisma y algunos gestos. La siguiente secuencia nos ubica en otro lugar informándonos por un cartel explicativo y redundante sobre el paso del tiempo, dos años concretamente. Y ese es el momento en que comienzan los aciertos y fallos de El protector, por una parte nos encontramos con un film realizado por un mal director, Gary Fleder, que cuenta con cierto prestigio por películas anteriores suyas. Por otra parte, afortunadamente el cine es un trabajo de equipo y gracias a esta manera colaborativa de hacer las películas, Fleder no puede salirse con la suya.

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Así que en los noventa minutos de metraje asistimos a los intentos por vivir en paz de Broker y su hija en un pequeño pueblo de Estados Unidos, seguramente situado al sur. Él está viudo y ella es huérfana, que es un hecho compartido pero no relevante para la historia salvo en algunos momentos que la ternura y cierta emotividad se asoman a escena, sí, hasta que llega Broker y haciendo honor a su apellido les rompe la nariz a varios paletos. Además hay tres enemigos inquietantes que son Gator (James Franco), su hermana Cassie (Kate Bosworth) y la guapa Sheryl (Winona Ryder) que gracias a caprichos del guión evolucionan o retroceden en sus evoluciones personales igual que si fueran marionetas. Y que poco importa lo malvados que sean porque ya está allí Statham para repartirles bofetadas. Habría que añadir unos imitadores de los Ángeles del Infierno feroces, pero seguramente Broker sepa también cómo cargárselos.

Mostrados todos estos elementos, si existe algún autor en El protector, ése sin duda es Sylvester Stallone, un cineasta listo y curtido, que sabe cómo sacar partido a ese icono tan desarrollado e interpretado por él mismo durante las décadas de los ochenta y noventa. En esta ocasión adapta la novela de Chuck Logan y escribe un guión sobre un rebelde forzado a utilizar métodos expeditivos, ya sean lesivos o mortales a su pesar, por las circunstancias y el entorno, para poder así defenderse y sobrevivir, al igual que ya hizo adaptando Acorralado (1982) y sus secuelas. Quizás la mayor diferencia entre la serie de Rambo y otros personajes míticos de Stallone como pueden ser Rocky y Cobra, comparándolos con su nuevo libreto para El protector sea que entonces los enemigos provenían del extranjero, ya fueran, rusos, afganos o árabes. Y ahora el antagonista es norteamericano de pura cepa. Y en cuestión de equipo, al menos en Acorralado o el primer Rocky había buenos directores, con oficio y destreza narrativa.

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Hecho este balance sobre El protector, un título bien ajustado para lo que describe su guión, porque su título original podría ser traducido como el “Cabeza de familia” o “El hombre de la casa” pero evidentemente no resultarían tan llamativos para atraer al público. Lo que yo me pregunto es si se necesita un director para levantar este largometraje, o al menos uno tan nulo como Gary Fleder, aunque ¿qué puede esperarse del tipo que hizo esa tontería titulada Cosas que hacer en Denver cuando has muerto? El balance de su realización es una presentación muy torpe de los personajes, indefinidos e inanimados. Un par de persecuciones de motos y coches en las que los espectadores nos perdemos más que en la M-30. Peleas con poco dinamismo, muertes rodadas desde siete ángulos distintos y… menos mal que estaba allí el duro de Jason para repartir mamporros.

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