octubre 12, 2020

Críticas: Baikonur

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El tiempo suspendido.

En una pequeña aldea, cuya economía se basa en la búsqueda de chatarra, un joven les proporciona la información que escucha por su emisora de radio a los vecinos para recoger los vehículos abandonados y otros materiales siderúrgicos, con los que obtienen sus ganancias. Todo funciona bien hasta la noche en que ese joven conoce a una extranjera de la que se enamora. La pareja abandona el poblado para vivir en la ciudad, poniendo en peligro la rutina de la esa aldea.

Resumido así el argumento de Baikonur, quizás parezca una película producida por los Estudios Ealing, como fueron Oro en barras (1951) o Los apuros de un pequeño tren (1953) En esas películas, rodadas en Inglaterra durante los años cincuenta, se narraban historias centradas en grupos o comunidades que intentaban mantener sus tradiciones con astucia y picardía, frente a los avances deshumanizados del mundo moderno.

Por eso, tal vez no falte razón para calificar esta coproducción entre Alemania, Rusia y Kazajistán como un largometraje que similar a esas viejas comedias, algunas muy divertidas y otras casi sarcásticas. Aunque lo cierto es que Baikonur es una película del año 2011, situada en la República de Kazajistán, que nos ubica en un entorno desértico. Concretamente, la estepa que rodea el legendario cosmódromo de Baikonur, desde el cual despegaron al espacio numerosas expediciones soviéticas. Y que todavía hoy continúa en activo con el lanzamiento de naves tripuladas.

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El argumento se centra en tres personajes principales, que son Iskander o Gagarin, mote por el que es conocido el joven radioaficionado. Nazira, una amiga suya en la aldea, que algo salvaje, que también ejerce como agorera. Y Marie, la turista cosmonauta francesa, que es rescatada por Iskander. A partir del encuentro del trío protagonista, la película, en principio una comedia costumbrista con toques fantásticos e incluso de ciencia ficción, se transforma en una comedia romántica durante la segunda mitad de su metraje. Esto no significa una diferencia, en cuanto a los estrenos de comedias amorosas que suelen campar a sus anchas por la cartelera cinematográfica desde los años noventa. Sin embargo,  Baikonur supone un respiro comparándolas con aquellas, por varias razones. Se trata de una comedia ligera, tanto en el ritmo como en el desenfado narrativo, que se apoya en el humor absurdo en ocasiones puntuales. Aunque no provoque carcajadas, la sonrisa y la sorpresa sí están garantizadas por varias situaciones y recursos.

Tiene un planteamiento visual, basado sobre todo en el uso de planos generales que muestran la grandeza de los paisajes o la magnitud de los cohetes y otros vehículos. Este colosalismo se alterna con el uso efectivo de primeros planos de los actores y de diversos detalles que avivan el tempo cómico. Todo lo citado anteriormente, puede parecer muy pedante, pero en la actualidad no se valora tanto el tratamiento visual en la comedia, sino solo la inmediatez, la cámara vibrante y el montaje vertiginoso.

En contraposición al estilo narrativo contemporáneo, Baikonur apuesta más por un tratamiento cercano al cine mudo. De hecho, aunque la película también tiene secuencias cómicas sustentadas en el diálogo, recuerda más al cine silente por la manera de inducir la mirada del espectador. Y también acuden a la memoria cinéfila algunos largometrajes de los años ochenta, dirigidos por Percy Adlon, como podría ser Bagdad Café o Sugarbaby por su carácter de comedias amables, de tono naíf y un poco marcianas. Además de ser también propuestas de personajes que conviven con sus conflictos, como la mejor manera de enfrentarse a ellos y vencerlos.

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Por supuesto el director Veit Helmer no utiliza el énfasis ni el efectismo que caracterizan la mayoría del cine de hoy, no solo en el género de comedia. Las secuencias se desarrollan sin destacar unas por encima de otras pero sin renunciar a los diferentes pasos en la estructura dramática del planteamiento, desarrollo, conflictos y desenlace. Esta es su cuarta película y la primera que se estrena comercialmente en España. Ojalá este film sirva para poder conocer su próximo largometraje, pendiente aún de estreno en Alemania. O bien para recuperar en televisiones y plataformas VOD los tres anteriores.

Baikonur nos deja en la retina varias imágenes ensoñadoras de los cosmonautas gravitando y efectuando acciones cotidianas en su misión espacial. La lluvia de metales incandescentes desde el cielo que es aceptada por los aldeanos como una tormenta común. Movimientos de cámara suaves que enriquecen la factura visual del metraje. Algunas críticas leves pero certeras sobre la carrera espacial y la usurpación que hacen de la misma algunos representantes políticos. Una buena  banda sonora de Goran Bregovic que amplifica, sin estorbar ni distraer del relato visual. Pero lo que más destaca y diferencia esta comedia romántica de otras, es que plantea un gran acierto al mostrar el enamoramiento de su protagonista, el flechazo súbito, como un arrebato pasajero que no durará para siempre, sin dramas ni traumas. Un estado que ejemplifica muy bien esa imagen con la pareja de tortolitos, ensimismados mientras observa las estrellas. Al menos hasta que la chatarra espacial caiga sobre sus cabezas.

Un pensamiento en “Críticas: Baikonur

  1. FE DE ERRATAS:
    La tecnología cada vez es más rápida y mis fallos más permamentes, así que aprovecho este comentario para tratar de suplir algunos (sin mencionar además, varias comas caprichosas)
    – En la primera línea del tercer párrafo, la frase correcta sería así:
    Por eso, tal vez no falte razón para calificar esta coproducción entre Alemania, Rusia y Kazajistán como un largometraje que resulta similar a esas viejas comedias…
    – En las dos primeras líneas del cuarto párrafo, el texto debería figurar así:
    …Nazira, una amiga suya en la aldea, algo salvaje, que también ejerce como agorera.
    Y de propina, un par de errores de concordancia singular / plural, cuyas correciones serían:
    – En la segunda frase del sexto párrafo:
    …algunos largometrajes de los años ochenta, dirigidos por Percy Adlon, como podrían ser Bagdad Café o Sugarbaby por su carácter de comedias amables…
    – En la frase final del artículo, redacción correcta:
    …muy bien esa imagen con la pareja de tortolitos, ensimismados mientras observan las estrellas.
    :$

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