agosto 12, 2020

Críticas: E Agora? Lembra-me

E Agora? Lembra-me - Cinema ad hoc

La vida de Joaquim

Hace ya más de dos décadas, el artista francés Cyril Collard irrumpió fugazmente en el panorama cinematográfico con Las noches salvajes (1992), una autobiografía de insobornable vitalidad y lucidez en la que exploraba su condición de seropositivo y dejaba testimonio de la imparable enfermedad, que acabó con su vida tres días antes de que su obra fuera premiada con cuatro Césars. Su trabajo, de punzante e incluso transgresora libertad introspectiva, se hallaba sin embargo sometido por sus costuras de ficción. Al igual que Collard, el portugués Joaquim Pinto es poseedor desde hace años del VIH, aliado en su caso de una Hepatitis C que multiplica los daños en su organismo. También como el francés, ha escogido el cine como medio para dejar testimonio en primera persona de su mal y los trastornos que le causa. Pero la mortalidad del virus ha mitigado desde entonces, y E agora? Lembra-me –que vendría a traducirse como ¿Y ahora? Recuérdame, toda una declaración de intenciones–, dentro de su naturaleza inagotable y huidiza de etiquetas, es más la crónica del trayecto interior provocado por la enfermedad que un testamento en sí misma.

E Agora? Lembra-me (Cinema ad hoc) - 2

El documental de Pinto es el diario filmado de un año completo en el que se somete a tratamiento experimental en Madrid, el penúltimo grito de un cuerpo entregado a la medicina sin la promesa de un resultado satisfactorio. Su honestidad es rasgo evidente desde un inicio en el que el autor manifiesta su temor a no poder expresar con claridad sus ideas debido a su estado físico y mental, anticipando lo plúmbea que podría llegar a resultar una estructura que tiene mucho de improvisación. Tal extremo no llega a producirse: el miedo a perder la noción de que existe, siendo una persona de envidiable lucidez, marca un camino carente de artificios, con la observación vital como propósito y unas conclusiones demoledoras. E agora? Lembra-me es un trabajo que se fija en las particularidades del interior para sembrar en ellas valiosísimas reflexiones sobre la condición humana y los males que la acechan.

El mencionado tratamiento, escasamente significativo en cuanto a avances médicos, permite al cineasta contar su historia y revelar una obsesión por el origen de todo hecho que se convierte en el corazón de la película. Su capacidad para viajar a la médula de las cosas, el inagotable flujo de pensamiento que maneja, gobierna una apabullante serie de breves relatos con la vida y la muerte como denominador común. Pinto habla de su presente y de su infancia, de los amigos que están y también de los muchísimos que sucumbieron, pero sobre todo elabora la crónica del tiempo en el que le ha tocado vivir su mal, presentándolo como un eslabón más en la infinita historia de afecciones que han asolado al ser humano, una diminuta muesca en su inabarcable genoma.

E Agora? Lembra-me - Cinema ad hoc

Al igual que cada enfermedad trae consigo un tiempo y una historia, hace surgir unas manifestaciones artísticas ligadas a todo ello. E agora? Lembra-me plasma, necesariamente, el relato de un hoy en el que el ser humano compra la incierta opción de prolongar sus exhalaciones a cambio de la destrucción interior, unida a la acuciante crisis económica que condiciona la posibilidad de una curación y una existencia: el fin no es el restablecimiento del ser, sino la supervivencia. En su naturaleza de viaje indefinido a caballo entre la capital de una España en incipiente bancarrota y la tranquilidad de la finca en las Azores compartida con sus perros y el omnipresente marido y confidente Nuno Leonel, el autor revela el indisoluble vínculo entre el cine y la vida, términos entrelazados y confundidos para quien ha vivido décadas de experiencias personales al lado de directores como João César Monteiro, André Techiné, Derek Jarman o el recientemente fallecido Manoel de Oliveira.

Cuando acude a la Cinemateca a presentar una de sus películas, asegura que no concibe hablar de cine sin hacerlo de un periplo vital en el que no se ve especialmente significativo, ni como sujeto ni como creador. El auténtico valor de lo que ofrece aquí, viene a decir, está en la montaña rusa de un día a día en el que siente y sufre como paciente y ser humano. Pero la fluidez que envuelve un trabajo tan especial, sacado a flote gracias a las nociones de fotografía, sonido y montaje acumuladas por Joaquim y Nuno, revela además a un interesantísimo cineasta, que carece de temor alguno a experimentar con las imágenes para destapar sus emociones más íntimas. Desde lo espiritual pero también desde lo biológico, sin coartar la carnalidad que irradian sus secuencias de sexo o declive físico, Pinto emplea las posibilidades que ofrece el lenguaje cinematográfico como medio para comunicar un trayecto siempre itinerante, pero sin rumbo fijo; signo de una enfermedad que ya no es necesariamente mortal, pero mantiene intacta la capacidad de anular y arrinconar al individuo.

E Agora? Lembra-me - Cinema ad hoc

Viajando de los males del pasado a los que aún pueden tan solo intuirse, el portugués aborda la muerte como realidad inherente al ser humano, desde esa lejana y nebulosa infancia en la que soñó su desaparición de este mundo. Su filosofía limpia de trucos y lecciones, nada barata, surge de la razón pero también de la emoción, dando como resultado un documental cuyas casi tres horas poseen un interés lógicamente desigual, pero en el que se obra el logro de no caer en ningún momento en lo accesorio. El ecléctico discurso halla un remate de excelente inquietud en las imágenes sobre las que se deslizan unos créditos finales musicados por los daneses WhoMadeWho: un camión viaja por la carretera cargado de pavos, posiblemente guiados con impotencia hacia su fin por un ser humano controlador del destino de las demás especies. A fuerza de retratarse como una persona sin una historia peculiar, Joaquim Pinto logra permanecer en nuestra memoria como creador de un trabajo exhaustivo y único, cuya imperiosa necesidad de consumirse a sí mismo en ciertos tramos hace recomendable emprender más de una visita.

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