octubre 18, 2020

Críticas: Los Ángeles de Charlie

Trío de ases para nada.

Si la semana pasada, nos podíamos congratular por el estreno de Puñales por la espalda, un entretenimiento de primer orden, original y con un guion excelente ajeno a cualquier obra previa, esta semana el pesimismo vuelve a adueñarse de la percepción del estado actual de Hollywood con la llegada de la nueva versión para la gran pantalla de la serie Los Ángeles de Charlie. En el año 2000 ya se estrenó la primera adaptación al cine de la popular ficción televisiva de los años 70, pero ahora, en tiempos del MeToo, parecía un buen momento para reflotar una franquicia que murió con su primera secuela. Ambas eran dos blockbusters más bien discretos, esta nueva no eleva el listón en absoluto.

Todo desde la propia concepción de esta Los Ángeles de Charlie huele a discurso de brocha gorda sobre feminismo como remarca el guion una y otra vez. Para empezar, uno de los grandes estudios de Hollywood (Sony Pictures) sitúa al timón a Elizabeth Banks, actriz que debutó detrás de las cámaras con la estimable secuela de Dando la nota. Una mujer al frente de un trío protagonista mucho más empoderado que antaño, menos sexualizado y apostando por unos personajes más fuertes (y libres) en todas sus facetas. Para continuar, la historia central de la cinta requiere la unión de un gran número de mujeres, no solo los tres ángeles principales. El clímax final es un festín de sororidad que se adviene más como una escena prefabricada que como el colofón orgánico de la aventura propuesta. Tiene un alto grado de importancia social, esto es innegable, pero hay formas más elegantes de ejecutarlo como la reciente y muy superior Estafadoras de Wall Street.

La película tiene dos problemas coyunturales muy evidentes. El primero es la falta de asombro en la propuesta, todo es rutinario hasta la extenuación y Banks no ofrece ninguna set-piece deslumbrante, al contrario, se muestra muy poco capacitada para las escenas de acción. Por otra parte, estas nuevas ángeles asumen una misión que resulta muy poco interesante desde buen principio y su desarrollo va deambulando desde el tedio a la más absoluta indiferencia. A su favor, el guion sí atina en el perfil de ellas tres y consigue crear tres iconos que, aunque actúen bajo lo obvio del mensaje, pueden convertirse en referentes para nuevas generaciones. Todo lo que en el relato principal es desaborido, en el desarrollo de las tres protagonistas es prometedor.

Gran parte del mérito es del buen hacer de Kristen Stewart, Naomi Scott y Ella Balinska, un trío de ases que se adueña de la función en todo momento. Lástima que su ímpetu no sea suficiente para levantar un guion que parece haber sido escrito con toda la desidia del mundo. De hecho, ni los villanos, que en este tipo de producciones deben ser mínimamente atractivos, resultan meras piezas de un rompecabezas que no encaja ¿Para qué una nueva versión de Los Ángeles de Charlie? ¿Por el éxito? Reparando en los datos de taquilla en Estados Unidos, la jugada le ha salido francamente mal al estudio. Otro fracaso más del Hollywood acomodado y vago, a nivel comercial y a nivel artístico.

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