octubre 11, 2020

Críticas: Dónde estás, Bernadette

Creadora apresada.

Tras algunas semanas de pruebas en la cartelera de esos primeros cines valientes, ya comienzan a llegar estrenos de mayor relevancia, apuestas de grandes distribuidoras. El que hoy nos ocupa nos llega más de un año después de su tímido estreno en salas americanas, pero incluso allí fue un estreno esperado. Una llegada anticipada por lo que suponía en tanto prometedora colaboración creativa, y por ser el nuevo trabajo de uno de los grandes directores americanos de los últimos treinta años (aún hoy, extremadamente infravalorado). Hablamos del gran cronista de la Estados Unidos del Siglo XXI, el director obsesionado con la captura del paso del tiempo: el ya veterano Richard Linklater. La que nos ocupa es su película Dónde estás, Bernadette, primera ocasión en la que colabora con la talentosa Cate Blanchett. Un filme que vio la luz fuera de festivales, con escaso ruido y con un recibimiento mayormente tibio, sino negativo. Parecía increíble que tamaños ingredientes hubieran dado lugar a un almuerzo sin sustancia. Servidor siempre da a los filmes el beneficio de la duda, más aún cuando los firman sus directores favoritos. Por tanto, me encomendé a descubrirla con la mente abierta. Y aún saboreando algunos de sus elementos durante el visionado, es innegable que hablamos de un filme decepcionante, con claridad el más débil de su creador. Un filme simpático que brinda carcajadas y sonrisas puntuales, pero cuyos resultados presentan un calado limitado.

La antaño premiada y querida arquitecta Bernadette Fox (Blanchett) vive en Seattle encerrada con su marido e hija, devenida en una matriarca huraña, apática y sociópata. Vive rodeada de solvencia económica y cariño familiar, pero está lejos de sentirse realizada. Cuando huya sin dejar rastro para no hacer frente a una serie de conflictos, una aventura de descubrimiento y transformación arrastrará al viaje a los tres miembros de la familia. Una comedia dramática de artista frustrada, una historia de superación familiar de una mujer con personalidad arrolladora y dificultades de socialización. Una comedia amarga sobre el bloqueo y la desmotivación que nos sitúa en atractivos sectores laborales poco trabajados en la gran pantalla. Un vehículo de lucimiento para Cate Blanchett en un papel de mujer maniática e histriónica en la línea de Jasmine. No ofrece en absoluto una interpretación memorable, pero podemos garantizar que hace un buen trabajo saboreando a un personaje jugoso, sin duda lo más valioso del filme, al que escuchamos con gusto en todas las escenas que puebla. Se trata de un personaje que no se entiende con los seres humanos pero que mantiene una íntima relación con una inteligencia artificial, siendo una de las pocas películas que ha captado en tiempos recientes nuestra cada vez más cotidiana dependencia emocional de la tecnología. El diálogo del filme deja apuntes ingeniosos y carismáticos propios de la charla Linklateriana, la presencia de Laurence Fishburne siempre es bienvenida y, puntualmente, el filme se lanza a experimentar de manera juguetona con los códigos del reportaje.

Considerando lo mucho que había evolucionado Linklater como realizador en últimos años, es realmente pobre su trabajo detrás de cámaras, con una cobertura muy simple de colorimetría desvaída. Un ejercicio, intuimos, de producción modesta por lo nada convincentes que resultan las secuencias en el Ártico, sobre el que suponemos que el equipo de producción no puso un pie durante el rodaje. Las desacertadas elecciones musicales construyen un tono blando, que adormilan la posible potencia que pudiera hallar la propuesta. Pero, ante todo, el mayor elemento de desconexión es lo vacío que resulta el corazón emocional del relato, debido principalmente a la pobre descripción de todos los personajes que no son Bernadette y a las tímidas interacciones que establecen con ella. Problema que se torna más clamoroso en un último tercio ñoño y moralista, que fulmina las complejidades y diatribas que atraviesa Bernadette con un azucarado final feliz. Factores todos ellos que podemos encontrar en una película familiar al uso, pero que frustran especialmente al encontrarse en una película de Richard Linklater. Un director cuya trayectoria hace imposible esconder que este no debe de haber sido sino un trabajo alimenticio, que posiblemente olvide tan rápido como nosotros.

Si eres incondicional de Linklater, Dónde estás, Bernadette bien puede merecer la visita a la sala. Si eres de los espectadores que la mera labor de un intérprete le justifica el visionado de una película, bien merece la pena echar un vistazo al trabajo de Blanchett. Por lo demás, se trata de un largometraje insulso e inofensivo, que difícil tendrá destacar aún incluso en una cartelera no tan competitiva.

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Cate Blanchett stars as Bernadette Fox in Richard Linklater’s WHERE’D YOU GO, BERNADETTE, an Annapurna Pictures release.
Credit: Wilson Webb / Annapurna Pictures

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