26 de julio de 2021

Críticas: Ama

Maternidad a contracorriente.

La precariedad laboral, el desapego emocional y la búsqueda de un techo donde dormir. Este es el panorama de Pepa, una joven madre afincada en Benidorm, que lucha por obtener una segunda oportunidad que el sistema y los prejuicios sociales parecen negarle una y otra vez sin reparos. Su pequeña hija Leila será una víctima colateral, tanto o más como lo es ella, todos les dan la espalda, incluso cuando parece haber un resquicio de esperanza, la tremenda realidad muestra otra vez su peor cara. La solución práctica: tirar de abuela. Pero Pepa es muy orgullosa y pedir ayuda a su madre no entra en sus planes. El orgullo es otro de los enemigos para ser la madre ejemplar que el sistema y todos pretenden que sea.

Júlia de la Paz Solvas debuta en solitario (es una de las cineastas de La hija de alguien) con Ama, un drama social con reminiscencias de los hermanos Dardenne y hermanada con otros celebrados títulos del cine español reciente como Techo y comida o La hija de un ladrón. Un filme austero y bien armado que sigue los pasos de Pepa en todo momento, en su búsqueda insaciable para salir adelante y sobreponerse a todos los obstáculos. Su hija es una carga y así lo siente, pese a quererla, es una piedra más en su camino por sobrevivir. Es una mirada certera y desmitificadora sobre la maternidad. No todo es dulzura y mucho menos en su situación.

Estamos, por tanto, ante una ópera prima de cine social. Lo mejor es el desarrollo de la persistente lucha de la protagonista sin tremendismo excesivo ni caminos resbaladizos lacrimógenos, maneja muy bien en todo momento las emociones. Donde otros situarían blancos y negros, Júlia de la Paz Solvas se mantiene en una escala de grises y siempre sin juzgar a su protagonista, ni sus actitudes, ni sus motivaciones, ni sus preocupaciones. Es sencillamente una realista descripción de su devenir. No hay personajes malvados ni ángeles de la guardia caídos del cielo. La realidad, más cruda en ocasiones y menos en otras.

Otro de los hallazgos del filme es Tamara Casellas que, en su primer gran papel protagonista, se luce con una naturalidad y una convicción muy remarcables. Su nominación al Goya a la mejor actriz revelación es ineludible y ya ha conquistado el premio a la mejor actriz en el Festival de Málaga. Ella es el corazón de Ama, su rostro conmueve en la desesperación. Júlia de la Paz Solvas debuta con buena nota, quizás todo suene a ya muy visto, pero logra impregnar una naturalidad y una mirada desmitificadora a la maternidad muy reveladora. Es cierto que en ninguno de sus aspectos brilla especialmente, pero lo más difícil, y más en una ópera prima, es no errar en ninguno y tener todo en el lugar correcto. Ama es así. Sencilla y pequeña. Un buen debut sin nada desdeñable.

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