20 de septiembre de 2021

Críticas: Blue Bayou

La quimera del hogar.

Una nueva ley que trunca la identidad de decenas de miles de personas. Jóvenes adoptados en EE. UU. antes del año 2000 se han visto enfrentados y amenazados a la deportación a sus países de origen por un defecto de forma en su adopción en los años 70, 80 y 90. La aplicación de una nueva ley les robó el paraguas legal sobre el cual tenían seguridad jurídica en su país de acogida. Al fin y al cabo, ese país al que podían llamar hogar. Porque ahí han crecido, han tenido padres, han estudiado y se han forjado como adultos. Otro reverso tenebroso del sueño americano.

La película se centra en Antonio, un treintañero adoptado cuando apenas tenía 5 años por una familia estadounidense desde su Corea natal. Ahora vive felizmente con Kathy, una madre soltera, y embarazada de su segundo hijo. Antonio, por tanto, ahora es padre adoptivo y futuro padre biológico. Sus lazos familiares son fuertes. No obstante, el drama arrecia en sus vidas cuando una pequeña disputa en un supermercado abre el expediente delictivo de Antonio y se activa el proceso de posible deportación a Corea. El defecto de forma que la ley del 2000 sacaba a relucir. El Estado desprotegiendo a miles de personas, dando como una solución ir a un país del que casi ni recuerdan venir.

Justin Chon, actor de larga trayectoria en cine (por ejemplo, toda la saga Crepúsculo) y televisión, dirige esta conmovedora historia en la que supone su cuarta película como director. Blue Bayou es la prototípica cinta indie nortamericana, en ella se aprecian todos los tics de este tipo de producciones made in Sundance, aunque afortunadamente tiene la suficiente entereza y personalidad como para ser apreciada por sí misma. No es ningún sucedáneo de otras producciones cortadas por el mismo patrón. Eso sí, Chon abusa de los recursos con la cámara, las ralentizaciones, la música lacrimógena y una excesiva búsqueda de la emoción en su desenlace.

En cambio, en su faceta como actor se muestra mucho mejor, su trabajo es excepcional. A su lado está Alicia Vikander, actriz semi desaparecida tras ganar el Oscar por La chica danesa, que aquí vuelve a brillar con fuerza. Su papel de madre y novia coraje es desgarrador. Blue Bayou tampoco termina nunca de encontrar el equilibrio entre sus distintos frentes: el drama social sobre la indefensión de estos adoptados desprotegidos legalmente, la relación amorosa entre Antonio y Kathy y las complicaciones derivadas del problema central, la relación paternofilial de Antonio con la hija de Kathy y los ecos en su presente de su adopción en los 80 y, finalmente, el tortuoso y traumático pasado de Antonio que acecha con fuerza. La película, cuyo guion también es de Justin Chon, atropella su narración con todas estas vertientes por desarrollar y gracias al trabajo interpretativo de todo el elenco (incluida la pequeña Sydney Kowalske) y la emoción intrínseca del drama estructural, Blue Bayou siempre navega hacia la dirección correcta. Presentada en la sección Un Certain Regard del último Festival de Cannes, la película dista mucho de ser una joya del cine indie, pero si tiene suficientes alicientes como para erigirse como un buen drama social y familiar.

 

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