16 de octubre de 2021

Críticas: Space Jam: Nuevas leyendas

La Warner es su propia villana.

Revivir éxitos de antaño, otra vez. Enésima demostración de la escasez de ideas en Hollywood, Space Jam: Nuevas leyendas busca revalidar el triunfo en taquilla del título homónimo de 1996. Nueva estrella de la NBA, ahora LeBron James capitanea el filme, los Looney Tunes al completo (menos la mofeta Pepe tras su polémica) y un sinfín de personajes propiedad de la Warner Bros. haciendo cameos o simplemente acto de presencia como figurantes. Es decir, una secuela más grande (para nada) y más larga (la duración ha crecido media hora de relleno). Sí, este nuevo partido de básquet es un atropellado entretenimiento familiar con contadas ocasiones de diversión.

Los niños de hace 25 años vibramos con Space Jam, una película que mezclaba la acción real y la animación con Michael Jordan y los Looney Tunes en un partido de básquet estratosférico. Servidor no la veía desde su tierna infancia, en uno de tantos VHS reproducidos decenas de veces, y el resultado fue un tortazo en toda regla a la nostalgia: la película es un auténtico espanto. Un divertimento infantil sin ningún ápice de calidad y un humor desprovisto de todo ingenio. Casi un insulto a la serie de cortometrajes y películas protagonizadas por Bugs Bunny, el pato Lucas y compañía. Space Jam: Nuevas leyendas es más de lo mismo.

Sus responsables no se han esmerado en absoluto y sus dos genuinas novedades se les gira muy pronto en contra. La primera: recurrir a todos los personajes de la Warner (del gigante de hierro a King Kong, de Harry Potter a Juego de Tronos, de Los Supersónicos al Pingüino de Danny de Vito). La saga de La Lego Película ya lo hizo y muchísimo mejor, integrando esos universos al servicio de la trama y en unos gags desternillantes. Es decir, Warner ya hizo esto antes y mejor. Aquí parece un mero recurso para sacar sonrisas al público, causar sorpresa y vender merchandising a mansalva.

La segunda novedad: el villano. Un algoritmo, interpretado por un pasadísimo de vueltas Don Cheadle, que decide que LeBron James es la estrella total a nivel planetario y debe protagonizar una película. Es decir, la propia Warner con esta Space Jam: Nuevas leyendas. Es, por tanto, un autovillano. Una encarnación de los intereses económicos del estudio. Donde debería haber una crítica (por ejemplo, la apreciable Looney Tunes: de nuevo en acción sí acertaba en este aspecto) solo hay una ejecución de las intenciones del malvado de turno. Como dirían los anglosajones se han pegado un tiro en su propio pie.

Ojalá la chavalería de ahora disfrute de Space Jam: Nuevas leyendas como servidor hizo lo propio con la anterior en los 90. No obstante, el festival de referencias serán chistes sin gracia para ellos y una lluvia de inputs poco ingeniosas para el resto. Los Looney Tunes, que parecen actores desubicados en la película, son lo mejor de la película y los únicos que, de vez en cuando, logran que el espectador saque una carcajada. Un sonoro fracaso.

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