25 de octubre de 2021

Festival de Toronto 2021: Crónica 3

El tedio, la incomprensión y la confirmación.

Sorprende Dumont siempre con sus películas. Una libertad creativa total que le han llevado desde el Gran Premio del Jurado en Cannes con La humanidad en el 96 hasta curiosas incursiones musicales y muy personales, adaptaciones de la vida y obra de Juana de Arco. Y después de conseguir el Giraldillo de oro en Sevilla por la indescriptible Alta sociedad, una película histriónica, barroca, divertida y única. Aquí, a concurso en la sección oficial del Festival de Cannes también, nos presenta una película carente de esa libertad, sin su sello inigualable en ninguno de los minutos del metraje. Una película maniquea y plana, que cuenta con Lea Seydoux como único reclamo y en la que subyace una revisión simplista y poco profunda sobre el mundo y los pormenores de los medios de comunicación en la actualidad. La película pretende ser una sátira ya desde su nombre: France, desde las estructuras comunicativas, sociales e incluso políticas, policiales y judiciales. Sus extravagancias, sus luchas, sus incoherencias, y por supuesto, su irrelevancia real en un mundo en el que se nos vende como salvadores. France se mueve en el terreno de lo inane, de lo tedioso. Parece muy poca cosa para haber concursado en Cannes.

Ahed’s knee es la nueva película del director israelí más internacional, con prestigio crítico y festivalero del panorama actual: Nadav Lapid. Su anterior Sinónimos fue un puñetazo certero a las incongruencias a una Europa que no tiene nada de unida, acogedora o progresista. En la nueva película, Lapid explora un alambre complicado entre la excelencia formal, la experimentación fílmica y el uso de la palabra, el lenguaje y la comunicación como espejo social del aterrador mundo actual. Se pierde quizás, en tocar demasiados frentes, en no saber condensar el mensaje y las formas. Aunque consiguió convencer al jurado de la sección oficial de Cannes que le otorgó ex aequo un Premio del Jurado, yo caigo mucho más del lado de Sinónimos y de Policía en Israel.

Sundown

Por contra, el cineasta mexicano Michel Franco, cuya película Sundown protagonizada por su actor fetiche Tim Roth y que también ha concursado en la sección oficial de Venecia, nos confirma tras Nuevo Orden, y mal que le pese a sus detractores, que no tiene película mala. La premisa de esta cinta es estupenda. Un hombre maduro que decide continuar sus vacaciones a pesar de recibir la confirmación de la muerte de un familiar muy cercano al otro lado del océano. El resto de su familia paraliza los días de descanso para aminorar su dolor. Él se las ingenia para quedarse en el resort, no pensar… y disfrutar. Asistimos a una increíble interpretación de Roth con tino y sosiego, muy comedida. Bien acompañada por su maestro de ceremonias, que desliza la cámara y toda la parafernalia cinematográfica con la sutileza que da un mero observador, pero con mala leche, como si ese observador fuera un maquiavélico voyeur que estuviera realizando un estudio de las contradicciones, los deslices, las deshumanizaciones de nuestro protagonista. Pero cuando se pone el sol en el cine de Michel Franco, todo es ocaso. Y sirve este juego dramático de infinitas posibilidades como un retorcido análisis moral, que es en esencia, el punto de partida de todas las películas de Michel Franco, desde Después de Lucía hasta esta última.

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