28 de septiembre de 2022

Críticas: The Batman

Batman: Emo.

¿Quién nos iba a decir hace catorce años que el vampiro favorito de todes se terminaría convirtiendo en el quiróptero justiciero más famoso de la historia del cómic? Nadie se lo hubiese creído. El mundo, obnubilado con el estreno de El caballero Oscuro (The Dark Knight, Christopher Nolan, EEUU, 2008), no lo vio venir, como tampoco se preparó para el desastre corporativo que fue el universo cinematográfico DC. Cuatro horas de sobredosis superheróica en riguroso 4:3 a blanco y negro y algunos reboots tirita después (que son algo así como abrir una ventana cuando uno tiene una fuga de gas en casa) The Batman (Matt Reeves, EEUU, 2022), la nueva versión del caballero oscuro ni dirigida, ni escrita, ni protagonizada por Ben Affleck, ya es una realidad.

¿Es The Batman parte del universo DC?, ¿es, por el contrario, absolutamente independiente?, ¿tal vez el comienzo de otra trilogía? Todas preguntas de menor interés que esta otra: ¿a quién le importa? En esta época en la que tres Spider-Man circulan por la pantalla y Neo y Trinity han resucitado, los destinos que las productoras dicten para sus míticos personajes nos la deberían traer al pairo, sobre todo teniendo en cuenta cómo está el patio. Ahora que la gasolina está cada vez más cara y que Pedro Sánchez hace circular “material militar ofensivo” por Europa, un blockbuster ultraprocesado puede resultar el mejor de los entretenimientos. Y los fans de Batman están de enhorabuena, porque el de Matt Reeves es muy decente.

El director estadounidense y el guionista Peter Craig parecen haberse tomado muy en serio el título que, con muy poco criterio, Snyder le concedió en La liga de la justicia (Zack Snyder’s Justice League, EEUU, 2021). La nueva versión del “mejor detective del mundo” se aleja del erotismo gótico de Burton, del pop homoerótico de Schumacher y, en menor medida, del casposo totalitarismo neoliberal del venerado Christopher Nolan para acercarse a la dimensión más investigadora del personaje. Al igual que hizo Joker (Todd Phillips, EEUU, 2019) fusilando con su panfleto incel obras mayores de Scorsese, The Batman se apropia la atmósfera opresiva (chubascos incluidos) de Se7en (David Fincher, EEUU, 1995), al tiempo que convierte a su Enigma (Paul Dano) en “el asesino del zodiaco”. La única pega tal vez sea que ni Reeves ni Craig son David Fincher.

Cada plano de la película está tan meticulosamente planeado que resulta difícil despegar los ojos de la pantalla, pero por mucho que consiga imitar eficazmente la estructura de Se7en, el relato no tiene la misma profundidad psicológica. Las relaciones entre sus personajes son bastante estables y, para lo tocados del ala que están, los golpes de efecto de su predecible guion se sienten más bien como caricias argumentales; justo al contrario que los puñetazos de Batman que, aderezados por la violenta BSO de Michael Giacchino, se precipitan como obuses sobre sus enemigos.

Battinson va repartiendo hostias por todo Gotham persiguiendo a un chabacano revival de Heath Ledger (mezcla amorfa entre el reverendo megalómano de Pozos de ambición (There will be blood, Paul Thomas Anderson, EEUU, 2007) y el secuestrador de Prisioneros (Prisoners, Denis Villeneuve, EEUU, 2013), al tiempo que revisa su dominio de la sintaxis castellana para resolver los acertijos. Cuando no, otea el infinito con el torturado rostro de Edward Cullen y la narcisista mirada de Light Yagami.

Frente al anémico semblante de Bruce Wayne nos encontremos la vigorosa, decidida y apasionada presencia de Zoë Kravitz. Su desafiante y volátil Catwoman (que, a diferencia del huérfano millonario, hace por gestionar sus “daddy issues”) cauteriza las heridas provocadas por los traumas de nuestro protagonista, permitiendo que la sangre corra por sus venas antes de que vuelva a sonar Nirvana y, como un adolescente, caiga en el pasotismo crónico.

Esta dimensión emo del personaje (que, es bien sabido, Pattinson domina) puede que sea (de hecho es) absolutamente ridícula, pero permite poner en cuestión la figura del justiciero enmascarado de una forma que jamás se había visto en la gran pantalla. Y este, junto a su final, es uno de los aspectos más maduros de la película, algo que le resarce de tratar tan a la ligera la locura en tiempos de pandemia; tema que DC no pretende abandonar (y hasta aquí puedo contar, ya lo verán ustedes mismos).

No hay duda de que para muchos este nuevo caballero oscuro será su favorito. Y en gran parte esto es gracias a la mezcla ganadora entre la hiperplanificada violencia de Reeves y la lóbrega y depurada fotografía de Greig Fraser (Dune (Denis Villeneuve, EEUU, 2021). Nunca los cachibaches de Batman habían sido tan pedestres ni sus peleas tan dinámicas, físicas y visualmente apabullantes. Bajar a tierra el personaje (atentos a cuando nuestro encapuchado amigo tiene la ocurrencia de planear) dota a la historia de un realismo que no va en detrimento de sus espectaculares escenas de acción. Su llegada en completa oscuridad al despacho de Carmine Falcone (John Turturro) o la persecución por la autopista en la que terminamos por dar vueltas de campana dentro del coche de El Pingüino (Colin Farrel) son fácilmente dos de las secuencias más memorables de cuantas se han rodado para el señor venganzas. Y este cuidado formal debería bastar para que la cinta, sin ser casi novedosa, se haga un hueco en el corazón del fandom.

En resumen: Durante su primera mitad (la mejor), The Batman es un thriller psicológico entretenido y una película de superhéroes sobresaliente (compárese con cualquier entrega de Marvel). Pasada la hora y media va cayendo poco a poco bajo la nolaniana sombra del comentario social, derivando hacia un discurso antivenganza tan complaciente y disonante (mitin político incluido) como el momento en el que Kravitz habla de “ricachones blancos”. Gustará a todo aquel que disfrute de cómics como El largo Halloween o Batman: Ego, cautivará a cualquiera que añore la época depresiva del grunge y de seguro hará las delicias de todos a los que les encantó Joker, con todo lo que ello tiene de cómico y peligroso.

2 comentario en “Críticas: The Batman

  1. Mi héroe favorito es Batman y la verdad es que esperaba poco de Pattinson, pero sinceramente creo que ha estado a la altura. Máxime cuando la presión del título de la peli ya era brutal. De fondo, la Justicia y la corrupción son en el escenario de este largometraje. Y como siempre, la oscuridad de Gottham, que me fascina. Te animo a que sigas con este vicio de todos los que somos cinéfilos empedernidos. Una crítica muy completa, con BSO incluida. Enhorabuena.

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