23 de mayo de 2022

Festival de Málaga 2022: Crónica 2

Rompente

De ranciedades y cortos.

Amanece en Málaga y el cine se abre camino en la segunda jornada del Festival de Málaga. Alcarrás de Carla Simón inaugura la jornada con un drama rural sobre el futuro de las manos del hombre en un mundo tecnificado. Presentada a través de un formato en 4:3 y una fotografía del color del melocotón, entramos en una historia no tan melosa como la fruta, no tan dulce como un fruto maduro, sino algo mas amargo, como es la vida en el campo. La película ganadora del Oso de Oro de Berlín, que este año forma parte de la Sección Oficial del Festival de Málaga, pero que no compite, nos retrata la historia de subsistencia genealógica que se remonta a los años de la guerra. La memoria histórica del ultimo siglo española se plantó con las primeras semillas de los arboles fruteros que conforman el paisaje de los campos de cultivo de la familia leridense.

Después del drama, nos acercamos hacia la siguiente proyección de Sección Oficial: Canallas de Daniel Guzmán. Qué decir de Canallas, si algo se puede decir… La película bebe de un humor ya muy trillado, con unos códigos de comedia rancio que parecen sacados de principios del 2000. El film es una comedia que intenta ser transgresora en lo que llamamos ‘la españolada’, acabando por resultar una más de la lista. Unos dirán que se trata de una comedia negra, pero en ningún momento la película tiene ante el objeto cómico, rebosando ideas racistas, clasistas, machistas y gordófobas en innumerables escenas, sin ningún intento de redención ante tan ofensiva mirada hacia esos colectivos.

Canallas no tiene ni un ápice de ganas de usar el lenguaje cinematográfico y mucho menos, de hacer de la película algo agradable a la vista y a la escucha. Joaquín González, quien interpreta el personaje protagonista que recibe el mismo nombre que el actor, denota bastantes problemas de dicción cosa que dificulta el visionado ya que la mitad de frases que dice directamente ni se entienden. Más allá de este gran error, que debería ser un trabajo fundamental -el que el actor se le entienda cuando habla- su actuación es totalmente inverosímil con un personaje creado sin profundidad más allá de lo superficial que se expone en la película. Tampoco es que Daniel Guzmán, quien interpreta el papel de Brujo, y Luis Tosar, interpretando el personaje de Luismi, lo hagan mucho mejor que Joaquín, estando ambos actores a otro nivel que Joaquín. Película totalmente innecesaria, una broma del 2000 sin perspectiva del contexto actual, queriendo hacer una sátira política, pero sin tener tampoco mucha idea de qué se esta contando.

Rompente

Tras digerir la tan indigesta comedia torrentiniana, asistimos al primer programa de cortos de Sección Oficial. Este año los programas siguen una temática que engloban las cuatro sesiones de cortos, los cuales significan las cuatro fases de la pandemia. El primer programa, en coherencia a sus fases, se llamaba Estado de Alarma. La proyección empezó con una pequeñísima pieza que recibe el nombre de Réquiem por la fiesta de David Pantaleón, el cual sirve como metáfora para reflejar cómo afectó a la sociedad española el hecho de que los dejaran sin fiesta durante la pandemia. Varias personas por separado bailan y se mueven alrededor de una bola de discoteca en un contexto de negro y sombras. Le sigue Ruina de Frank Lucas, una raperevenge ambientada en El Raval de la ciudad condal, el cortometraje dialoga con lo poco castigados que están los crímenes contra las mujeres. Rompente de Eloy Domínguez Serén retrata la vida de una pareja que acaban de ser padres en la Galicia costera, el marido trabaja en la pesca durante el día y por la noche sale a arriesgarse la vida y su libertad pescando percebes para poder ganar un extra para la familia. Todo lo que retrata el corto es muy correcto, pero cuesta encontrar, más allá del drama, una conclusión, una tesis.

Por último, Mister Powerful de Oriol Barberà Masats nos cuenta la historia de un superhéroe en crisis a través de una estética pop de colores pastel, que, si bien sirve como ejercicio de estilo, deja la sensación de estar viendo piezas de la vida del protagonista sin llegar a nada en concreto. Dentro del primer programa, pero fuera de competición, también se proyectó Plastic Killer de Jose Pozo, una pieza que recuerda mucho a In Fabric (Peter Strickland, UK, 2018) con pretenciosas ganas de ser original, dándonos como plato principal una parodia de un mundo en el que el plástico ha sido prohibido en una praxis que se queda bastante lejos de retratar lo que en realidad quiere. Concluyo la parte de los cortos queriendo hacer una reflexión, de cinco cortos proyectados en el programa, ninguno ha estado dirigido por una mujer, cosa que es un poco preocupante.

Aquí me río yo

Y después de ver los cortos, que siempre es una magnífica experiencia en la que encontrarnos con las nuevas miradas que cogerán el testigo para formar las próximas hornadas de cineastas, vamos al encuentro de una película de la sección de premieres internacionales. De la mano de Toni Servillo, Mario Martone dirige su película Aquí me río yo (Italia, 2021) con mucha corrección, al estilo de biopic clásico hollywoodiense, siguiéndole con el tan habitual vacío de esta categoría fílmica. Y la película tenía todos los números para poder alzarse por encima de lo que es el resultado. Tiene personajes bien complejos, con unas historias bastante potentes y pudiendo hacer de ella una muy buena película con muchos recursos fílmicos que simplemente decide no usarlos, pasando a usar la cámara para mostrar, nada que no pudiera ya ser mostrado en teatro, sin menospreciar al tan bello arte dramático.

Tras la larga jornada de visionados, habiéndose disipado la lluvia entre las nubes aún presentes, que siguen amenazando, y un viento que anuncia la tempestad, seguiremos con la lluvia de películas, dejando paso a una nueva jornada para descubrir más joyas

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