29 de enero de 2023

Críticas: Babylon

Hollywood al desnudo.

Damien Chazelle ya nos mostró con su gran éxito La la land (EE UU, 2016) su amor por el séptimo arte y la magia del Hollywood clásico, pero dejando ya ver un miedo y rechazo a la industria. Dicho amor y repugnancia se magnifica en su nueva película Babylon (EE UU, 2022). A través de la historia y los ojos de Manuel ‘’Manny’’ Torres (Diego Calva) veremos las historias cruzadas de Nellie LaRoy (Margot Robbie), Jack Conrad (Brad Pitt) y Sidney Palmer (Jovan Adepo).

Estos cuatro personajes y otros secundarios son presentados en la escena de apertura de la película: cuarenta minutos de puro frenesí, depravación humana, drogas, alcohol, sexo y lo más oscuro que se pueda imaginar dentro de las altas esferas del Hollywood de los años 20’s. Una escena que mantiene al espectador agarrado a la silla con imágenes extenuantes y un alarde técnico en el que Chazelle echa toda la carne en el asador para, tras estos cuarenta minutos, mostrar el título de la película en pantalla, reafirmando así cómo esta primera larga escena es una declaración de intenciones de lo que será Babylon.

Tras ella, y con la escena de la locura que se vive en un set de rodaje de super producciones de cine mudo, se construye una trepidante y delirante primera parte de la película. Ejerciendo de bisagra entre la primera y segunda parte, separando la época muda de Hollywood y la llegada del cine sonoro, tenemos la representación de un rodaje sonoro aún sin conocer bien como funciona. Una escena cómica donde la repetición lleva a los personajes y la situación al límite y a lo absurdo sin un remate concreto, como si de un sketch de los Monty Python con un grado superior de crudeza se tratase. Con la llegada del sonoro en la segunda mitad de la cinta la comedia disminuye y todo se recrudece, el desastre se palpa constantemente, los personajes inician su camino a los infiernos como si de un film de Martin Scorsese se tratase. Descenso a los infiernos que es mostrado casi sin metáfora en la escena donde hace aparición un delirante Tobey Maguire como jefe mafioso donde lo más sórdido y crudo se convierte en comedia. Chazelle quien ya nos estaba mostrando a lo largo del metraje la depravación de Hollywood y lo despiadado que es, pero con admiración, deja de romantizar la industria de esa época y nos muestra de forma cruda los altos precios a pagar para llegar a la cima y como engulle a las personas para luego vomitarlas como despojos.

Mediante la comedia Chazelle demuestra cómo es completamente consciente y consecuente con la película que está haciendo. Utiliza comedia escatológica, desde vómitos hasta caca de animal, quitando todo el glamour que reviste a Hollywood y por si quedaba duda, ridiculizando a través de una magnífica Margot Robbie a las altas esferas, ridiculizando el elitismo y falsa máscara de corrección política que pretende tapar las depravaciones de los que mandan en la industria, y casi que anticipándose a la crítica más cultureta que odiará la película por su grandilocuencia y escatología. Robbie no es la única que brilla, Brad Pitt haciendo de Brad Pitt entrega en su actuación justo lo que pide su personaje aportando a la película lo que necesita. Diego Calva se convierte en un gran descubrimiento, consiguiendo estar a la par de todo un reparto repleto de estrellas sosteniendo la película sobre los hombros de su personaje sobre el cual gira la cinta.

Babylon termina convirtiéndose en el delirio grandilocuente pero necesario de Damian Chazelle para contar su historia, con una duración de más de tres horas en las que no sobra metraje. El director consigue contar como Hollywood absorbe a la gente, como los anhelos y deseos propios son dejados de lado a favor de la industria y el éxito, como se deja todo de lado a favor de la magia del cine, un arte popular pero no menor que atrapa a millones de espectadores.

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