24 de junio de 2024

Críticas: Sala de profesores

Sociedad condensada.

En el cine se puede crear un reflejo casi completo de la sociedad a través de un solo espacio. En Sala de profesores el director alemán Ilker Çatak logra plasmar la sociedad alemana y occidental y varias de sus problemáticas en el ecosistema de un colegio en el que se están produciendo una serie de robos. En el momento en el que se presenta una acusación clara saldrán a la luz todos los problemas sistemáticos y la confrontación de las distintas visiones de los profesores.

La premisa da a pensar que esta será una cinta de misterio, detectivesca, pero nada más lejos de la realidad, aquí quién o quiénes sean los culpables es lo que menos importa en última estancia. El misterio de quién es el ladrón termina siendo solo la mecha que prende todo lo demás, dejando así de lado tramas morbosas y sin distraer al espectador intentando adivinar quién es el culpable. En este mar de posiciones morales y de actuación concentrado en una sala de profesores nos encontramos a Clara, la protagonista de la historia. Una profesora casi recién llegada que representa la moral más sincera, pero con una actitud benevolente que puede rozar la condescendencia y le acabará creando problemas por todos los flancos. En esta misma sala también vemos representadas posiciones más duras y estrictas, equidistantes y las que buscan el consenso.

Claramente esta sala de profesores es una representación de la política en la sociedad europea. Esto se ve reforzado en el hecho de que nadie que no sea profesor puede entrar a esta sala, ellos decidirán todo desde ahí con secretismo creándose distintos bandos dentro. También se ve como para ciertas decisiones participan dos alumnos representantes del resto, pero realmente estos dos alumnos que representan a la ciudadanía no tienen un voto efectivo real. Con todo esto sobre la mesa, nos encontramos frente a un guion sólido que, pese a lo intrincado que resulta, es fácil de entender y en ningún momento el espectador se sentirá perdido. Sin recurrir a populismos facilones, Ilker Çatak y su compañero de guion Johannes Duncker logran un reflejo certero de la sociedad abordando una multitud de temas contemporáneos desde los desafíos de la educación hasta la libertad de prensa entre otros.

Desde la elección de la relación de aspecto 4:3, la composición estudiada de cada plano o la iluminación, Ilker Çatak logra crear una atmosfera claustrofóbica y tensa, reflejando el estado en el que se encuentra la situación en el colegio y como se encuentra Carla mediante la dirección, hablando a través de las imágenes. Esto y el vestuario y peluquería, siempre con tonos cálidos pero apagados y sin llamar la atención, ayudan a que la actuación de Leonie Benesch sea justo lo que la película requiere, consiguiendo brillar en este tenso relato. La música de Marvin Miller consigue ayudar a crear la atmosfera de fricción y conflicto que se vive dentro de esas paredes, y acompaña a la angustia ascendente de nuestra protagonista, quien poco a poco irá perdiendo su entereza.

Sala de profesores, nominada al Oscar Internacional por Alemania, logra crear un relato creíble que pese a su complejidad logra condensar temáticas sociales, principalmente europeas, que harán que el espectador conecte desde el minuto uno con los personajes y la trama. Sin querer quedar bien con nadie, la cinta plantea problemas y debates morales dejando en manos del espectador las respuestas, habiendo aportado la cinta las herramientas para ello. Todo esto junto a su condensada duración dan como resultado una cinta accesible y recomendada para cualquier espectador.

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