septiembre 16, 2020

Críticas: El desconocido del lago

El desconocido del lago

Los ghettos sexuales según Alain Guiraudie.

La homosexualidad masculina, tema recurrente en la filmografía de Alain Guiraudie, va más allá en su nueva película de volver a tratar el tema desde la óptica de quien busca su propia identidad sexual o desde el rechazo que todavía provoca en muchos sectores. El desconocido del lago se introduce en un mundo cerrado que choca precisamente con la apertura y la libertad sexual que en él se vive, el de la práctica del cruising o sexo por el sexo con desconocidos.

Situando la acción en un único escenario, El desconocido del lago sigue a Franck, un convincente Pierre Deladonchamps premiado como mejor actor revelación en los Cesar franceses por su interpretación en esta película, que acude cada día a un lago situado en un recóndito paraje rodeado por un frondoso bosque en el que, después de ver y dejarse ver en el lago, los hombres que allí se reúnen se adentran buscando encuentros sexuales con otros hombres que buscan lo mismo. La necesidad de Franck de tener una relación estable, de querer y ser querido de la misma manera, le impulsa a practicar sexo con casi cualquier hombre que se le ponga a tiro sin darse cuenta de que esa relación que busca ya la está creando con otro desconocido, un hombre de mediana edad, poco agraciado físicamente, que también acude todos los días al lago únicamente para sentarse a pensar, y con quien mantiene una relación de amistad y de complementación de soledades mutuas. Con él habla, se confiesa, y queda para cenar fuera del lago. Pero la idealización del amor por parte de Franck, estética y sexual principalmente, le lleva a correr todo tipo de riesgos para conseguir y retener a Michel, este sí esculturalmente formado y activo sexualmente. Riesgos que van desde la absoluta despreocupación por el sexo seguro en un ambiente tan promiscuo como ese bosque y a ignorar por completo un hecho execrable llevado a cabo por Michel y que Franck ha visto con sus propios ojos.

El desconocido del lago 2

A pesar de lo interesante de una propuesta tan arriesgada como El desconocido del lago, su reiteración de la puesta en escena de una forma consciente para plasmar así la rutina de estos hombres que acuden día tras día al mismo lugar, observándose unos a otros como perros de presa, acaba por hacerse precisamente demasiado repetitiva llegando en algún momento a que se preste más atención a la contemplación del paisaje que a lo que les sucede a los protagonistas. Pero el mayor problema viene sin embargo cuando abandona esa rutina y la película pasa de ser un drama para convertirse en un thriller mal ejecutado y peor resuelto.

Si pese a la valentía de hacer una película sobre un tema tan controvertido como el cruising, de mostrar escenas de sexo tan explícitas que pocas veces se han visto en pantallas comerciales, y de retratar a un amplio abanico de tipos de hombres que lo practican, Guiraudie consigue no caer nunca en estereotipos ni en la parodia, resulta cuanto menos frustrante que al encarar el último tramo del film, la investigación policial que se lleva a cabo parezca precisamente eso: una simple parodia.

El desconocido del lago 3

Sin ser en absoluto una mala película o carecer de interés, El desconocido del lago parece en ocasiones preocuparse más por epatar al espectador mostrando los encuentros sexuales de los personajes que por desarrollar un guión que enganche de principio a fin. No obstante, cabe la pena destacar tanto las interpretaciones del ya mencionado Deladonchamps como de Patrick D’Assumçao, y sobre todo la delicada y bellísima composición de la fotografía y el sonido ambiente que utiliza y con la que transmite esa paz que se presupone buscan los protagonistas y que se rompe con un plano final claustrofóbico e inquietante, que refleja el miedo de Franck a la soledad a la que el sentido común le ha vuelto a condenar.

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