27 de julio de 2021

Americana Film Fest 2021

Las 5 mejores películas + 1.

La edición anterior del Americana Film Fest, el festival de cine indie norteamericano de Barcelona, fue el último evento cinematográfico antes del confinamiento. Así pues, esta nueva edición ya se ha desarrollado en el marco de la “nueva normalidad” y con una edición híbrida, presencial (en Madrid el próximo fin de semana) y online (a través de Filmin donde podéis ver algunos de los títulos de la selección). Repasamos nuestras cinco películas favoritas:

La mejor de todas las que ha visto un servidor es Bienvenidos a Chechenia. Un espléndido documental de denuncia política que narra el calvario y penalidades que padece el colectivo LGBTQ en Chechenia, todavía más feroz y violento que la ya de por sí injusta represión sufrida en el resto de Rusia. Los testimonios entrevistados están retocados digitalmente para mantener su anonimato, una decisión tan desconcertante como idónea. De hecho, el uso de la tecnología propicia uno de los momentos más emocionantes de la película: cuando la verdad muestra toda su cara para combatir al fascismo. Porque sí, el presidente de Chechenia es un fascista. No obstante, el mensaje del documental es mucho más potente, no cae en dicotomías, que aunque sean certeras son algo superficiales. David France ahonda en todas las aristas del problema y desarrolla su relato a modo de crónica de investigación periodística y como si de un thriller de espionaje se tratase. Bienvenidos a Chechenia vendría a ser la crónica contemporánea del corredor anti esclavitud de Harriet Tubman en versión represión contra el colectivo LGBTQ. Un documental soberbio en su forma y sobrecogedor en su fondo. La película puede estar nominada a los próximos Oscar. También en la categoría de efectos visuales, por el sensacional uso de la modificación de rostros en sus protagonistas. Ojalá opte a la categoría al mejor largometraje documental y lo gane.

La Nuit des Rois

Otra película del Americana que puede figurar en las nominaciones a los premios de Hollywood es La nuit des rois (Night of the Kings) representando a Costa de Marfil (tiene parte de producción canadiense, de ahí su inclusión en esta edición del Americana). El filme de Philippe Lacôte es una aproximación a la realidad de la prisión de La Maca, un centro penitenciario gobernado por los propios presos. El protagonista es designado como nuevo contador de historias y descubre que una vez termine su relato, lo matarán. Estamos pues ante una oda a la tradición oral y una carrera a contrarreloj para sobrevivir. El cineasta marfileño encierra a sus personajes en una incierta y teatral noche bajo una atmosfera asfixiante y un lirismo que, a veces, resulte caprichoso en su (ab)uso. No obstante, la película resulta cautivadora en todo momento. También produce desasosiego. El amanecer acecha, símbolo inequívoco de la muerte anunciada. Solo el poder de contar y de vanagloriar la tradición milenaria de la civilización puede resquebrajar los planes del destino. Un notable drama carcelario, irregular y demasiado esteticista en su ambición artística, pero valioso en su testimonial apunte sobre la tradición, la violencia y la corrupción.

The Killing of Two Lovers

Una de las sensaciones de esta edición del certamen barcelonés ha sido The Killing of Two Lovers, filme que ha despertado pasiones desatadas y, a su vez, críticas airadas por su controvertido acercamiento a la crisis matrimonial y posicionamiento hacia sus personajes. Un servidor, sin situarse en el entusiasmo global, sí ha quedado prendado de este drama seco y punzante que narra la descomposición del amor en un matrimonio roto por la rutina y el paso del tiempo, llevan veinte años juntos desde el instituto y con cuatro hijos a su cargo. La cinta empieza con una escena que pone sobre la mesa todos sus ingredientes: tensión latente en todas las secuencias, planos largos, enclaustramiento de los personajes en una deslumbrante planificación visual y un pulso violento que está al acecho (también en el impecable trabajo de sonido). Robert Machoian logra transmitir muy acertadamente el descalabro emocional de una separación y la desazón por observar la pérdida paulatina de tu microcosmos vital. Servidor no comparte las críticas sobre que hay más un punto de vista de él sobre el de ella, porque la película no es tanto la crónica de la ruptura sentimental (donde ambos deberían ser igual de protagonistas) y sí la inmadura y enérgica respuesta de él ante esa situación concreta. El pulso violento que citaba anteriormente. Una de las mejores películas de esta edición.

The Last Black Man in San Francisco

Una de las películas que más interés generó fue The Last Black Man in San Francisco, tras su premio a la mejor dirección en Sundance y menciones en premios de la crítica USA. La película narra el sueño eterno de Jimmie, volver a vivir en la casa victoriana que perteneció a su familia en la ciudad californiana, ubicada en un barrio ahora de clase alta. Él y su amigo Montgomery imaginan qué hubiese ocurrido, entre lo real (la ocupación) y lo ficticio (el poder de la expresión artística, vía obra de teatro), si no hubiese cambiado el panorama. Un buen debut, mucho más interesante su punto de partida que la ejecución formal de la misma, que se erige como una oda al hogar al que uno pertenece y al legado de los lugares en las comunidades. Joe Talbot, con una puesta en escena excesivamente manierista (cuando más onírica se torna, más irritante es), patina en la confusión narrativa con subtramas intrascendentes y acierta en su discurso reivindicativo, vociferado desde el principio al megáfono y trasladado al espíritu libre y los anhelos de la pareja protagonista.

Farewell Amor

Quizás la película que más me haya emocionado sea Farewell Amor, y no estamos ante una gran obra, al contrario, es simplemente un drama sólido y bien ejecutado. A saber: una pareja se reencuentra 17 años después, el padre vive en EE. UU., la madre y la hija finalmente obtienen el pasaporte para ir a vivir con él, la joven adolescente no ha vivido nada de su corta vida junto a su padre. Una familia de auténticos desconocidos en un entorno nada propicio (las consecuencias de la migración en el lugar de acogida). La película transita por los tres personajes, estructurando en tres tramposos puntos de vista, hasta confluir en el proceso de reconstrucción familiar. Por cierto, como en las dos anteriores películas comentadas, aquí también el arte tiene un papel fundamental, en este caso, la danza. El matrimonio bailando o la joven en un concurso de coreografías son la expresión de la identidad personal y también de la colectiva, de la minoría. Dos escenas que se hermanan con la soberbia Lovers Rock de Steve McQueen dentro de su antología Small Axe. La secuencia final es sumamente emotiva.

Shiva Baby

Por último, querría reseñar Shiva Baby, el debut de Elia Seligman, la ganadora del Premio de la Crítica, pero para ir a contracorriente de los compañeros. Una película correcta y sólida, pero ni de lejos uno de los títulos más estimulantes y loables del certamen. Partiendo de su propio cortometraje, la cineasta ofrece una comedia disparatada que reúne en un funeral judío a una joven universitaria con sus padres, su familia allegada, su amante y la mujer de éste. Un cóctel explosivo. Danielle es constante objetivo de los dardos de todos los invitados y el devenir de la fiesta es una carrera a contrarreloj hacia una humillación esperada: la niñera a ojos de todos deja de serlo ante la torpeza. La película da vueltas sobre la misma idea un montón de veces y, pese a su corta duración (apenas hora y cuarto), funciona a medio gas, acusando de reiteración y un desarrollo demasiado taciturno. Sin lugar a dudas, lo mejor de Shiva Baby es la relación de Danielle y Maya. Debería ser el eje central de la cinta, ambas comparten un secreto y viven en el anonimato con sus sentimientos; en cambio, la cineasta se pierde en trifulcas familiares y en crear una tensión con el amante cuarentón que poco tiene que aportar más allá de la escena crucial con el bebé. Eso sí, esta ópera prima nos deja un nombre para anotar, Rachel Sennott; espléndida protagonista, su gran trabajo nos obliga a situarla en el radar y seguirla bien de cerca.

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