marzo 3, 2021

Críticas: The Assistant

El fuera de campo nunca fue tan evidente.

Como bien sabemos todos, una película se divide en la parte técnica y la parte artística, y para que la cinta alcance el punto de equilibrio perfecto tienen que tener el mismo peso argumental, y es exactamente lo que pasa en The assistant.

Para poner un poco en situación… Durante los 81 minutos que dura el metraje vemos cómo se desarrolla el día de Jane, una recién graduada y aspirante a productora de cine que consigue su trabajo ideal como asistente de un poderoso ejecutivo de la industria. La joven asistente hace lo característico del puesto, preparar cafés, fotocopias, organizar reuniones, viajes, contestar llamadas… Sin embargo, cada día que pasa es más consciente del constante abuso de su jornada, continuas degradaciones contra las que decide posicionarse para destapar el verdadero sistema de tiranía en el que ha entrado.

¿Se os viene alguna celebridad leyendo la sinopsis que os he hecho? Pues sí, Kitty Green, directora y guionista, ha basado la historia en el famoso productor de cine Harvey Weinstein. Ha pasado solo un año de su sentencia y entrada carcelaria, pero el tema sigue muy reciente y es una realidad abrasadora, porque el abuso sexual en el ámbito laboral, tanto cinematográfico como en cualquier otro campo está a la orden del día. Otra cosa es que salga a la luz o se quede guardado en el fondo del cajón bajo llave.

La interpretación de Julia Garner en la piel de la protagonista es brillante. La dureza que expresa su cara, su cuerpo, sus movimientos, su mirada es de absoluta profesionalidad. Característica que es muy necesaria para la construcción del personaje, más incluso que el diálogo, ¿aquello que dicen que una imagen vale más que mil palabras? Este film es la viva imagen de este dicho. Si nos proponemos ver esta película sin sonido, llegaríamos a la misma conclusión y nos despertará las mismas emociones.

Dos cosas que me gustaría destacar son los planos fijos (ya que no hay ni un solo movimiento de cámara en todo el metraje) y el sonido ambiente (que no los diálogos). Vamos punto por punto. Los planos fijos son de vital importancia, sin movimiento nos obliga a analizar absolutamente toda la composición de la imagen, facilita la concentración del espectador y juega con los tiempos, hay numerosos planos detalle que duran apenas unos segundos y otros planos medios, primeros planos o planos enteros que duran más por que exigen analizar cada pormenor, tanto de objetos como expresiones faciales (dato que añadir a la interpretación de Garner). El otro es el sonido ambiente, no hay ninguna música que acompañe las acciones de los actores, tan solo el ruido que hace el teclado, el teléfono, la silla, los pasos… el paisaje sonoro que se crea es tan natural que no distrae de las acciones que están realizando, bueno, las acciones que se ven y las que están fuera de campo. No me atrevería a decir si los sonidos han sido grabados en el set o en un estudio de foley, cosa para aplaudir.

En definitiva, es una película para ver, pensar e intuir. Si vas con la mentalidad de ver una película con grandes acciones y movimiento, esta no es tu película. Lo importante es lo que se intuye viendo, no lo que se ve y es que la magia del cine es maravillosa.

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