17 de junio de 2021

Críticas: Cruella

El Disney Origins de la maravillosa villana de 101 dálmatas.

Una de las villanas más queridas y odiadas del universo animado de Disney. Cruella de Vil necesita poca presentación más. La diseñadora de moda encaprichada de la piel de los perros blancos con manchas negras en el clásico 101 dálmatas tiene ahora su propia película. Cruella nos desvela quién es realmente, cuál es su origen y cómo llegó a convertirse en la multimillonaria alocada que el gran público conoce. Si Glenn Close encarnó a la excéntrica villana en 101 dálmatas, ¡más vivos que nunca! (en 1996, el primer live action de Disney antes de que estuviesen tan de moda en esta década), ahora es Emma Stone la encargada de mostrarnos la bondadosa Estella (Cruella para los enemigos) en el Londres contracultural de los años 70.

Este nuevo entretenimiento familiar de Disney es una especie de Origins de Cruella de Vil, una historia totalmente inventada a partir de la icónica antagonista del clásico animado. Un pasatiempo divertidísimo que se sitúa como uno de los mejores live action del estudio gracias al derroche de imaginación, una set pieces al son de una playlist envidiable y lo genialérrimas que están Emma Stone y Emma Thompson, la verdadera villana de esta reinvención de Cruella. Repleta de guiños a la película original, Cruella narra la historia de una niña huérfana que crece en la miseria callejera de Londres junto a Gaspar y Horacio, otros dos huérfanos y futuros compañeros de perrerías.

No es un recién llegado Craig Gillespie al mundo de Disney, aunque las anteriores La hora decisiva y El chico del millón de dólares eran propuestas mucho más modestas, pero con Cruella tiene el reto de sobreponerse a una producción de este calibre. Sus mayores aciertos son una extravagante y singular puesta en escena –por los tráileres uno ya intuía ciertas similitudes con el espíritu Harley Quinn-, los montajes musicales y el asombroso despliegue visual. Por el contrario, el cineasta se excede en el metraje y repercute en altibajos en el ritmo de la película, si bien siempre resulta divertida, también lo es que algunas secuencias resultan reiterativas y se alejan del motor de la historia: la rivalidad entre Estella y la Baronesa.


Si antes se citaba la acertadísima, vibrante (y algo abultada) playlist, más elogio merece la música original compuesta por Nicholas Britell. Pese a que queda eclipsada por la selección de canciones, si uno escucha la BSO fuera de la película, descubrirá unas magníficas partituras y una riqueza y variedad musical bastante inusual en un blockbuster de Disney. Menos sorprendente es el deslumbrante diseño de vestuario (firme candidato al Oscar del próximo año), un conjunto de modelos que luce Cruella y el resto de personajes que conforman un soberbio trabajo. Ahora bien, si Cruella brilla en algún aspecto es en las interpretaciones de las dos Emma. Las dos actrices han venido a jugar y se lo pasan en grande, se nota y esto le sienta de maravilla a sus respectivos personajes. Stone hace gala de su talento con una Estella/Cruella que transita distintos registros y le permite explorar su estupenda vis cómica. Emma Thompson necesita menos una carta de presentación, pero en un papel muy dado a la sobreactuación, está absolutamente despampanante y juguetona.

Cruella no es ninguna maravilla, pero sí es el estupendo entretenimiento que uno espera y los fans de 101 dálmatas no saldrán decepcionados, la nueva historia de los orígenes de Cruella de Vil está muy lograda y es genuinamente divertida.

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