25 de octubre de 2021

Festival de San Sebastián 2021: Crónica 2

Segunda crónica desde el 69SSIFF.

Dos de los temas más candentes de la sociedad contemporánea (la sobreexposición en las redes sociales y el feminismo) son el centro del relato de dos de las películas que compiten por alzarse con la Concha de Oro. Por un lado, el siempre lúcido Laurent Cantet en sus retratos sociales reflexiona sobre los límites del humor y el precio de la fama a través del papel que las redes sociales desempeñan en nuestro día a día. Arthur Rambo es el pseudónimo de Karim D., la nueva revelación de las letras francesas a punto de publicar su nuevo libro. Cuando se filtra que la cuenta de Twitter Arthur Rambo es él, desde donde ha publicado chistes alejadísimos de lo políticamente correcto y de dudosa comicidad, su mundo se pone patas arriba. Cantet rehúye de todo discurso y acierta en plantear los hechos desde el encumbramiento y caída en desgracia de Karim, unas horas frenéticas que ponen de relieve la gloria y el daño que pueden causar las redes sociales en cuestión de una polémica. Las reacciones airadas de los twitteros y las consecuencias en efecto dominó en su vida profesional y personal.

La brevedad de la película, apenas 87 minutos, impide profundizar en todos los recovecos que Cantet plantea y algunos son tratados con demasiada superficialidad (la relación con el hermano y la madre, por ejemplo). Lo mejor de Arthur Rambo es su pertinente y controvertido debate acerca de la vigencia del humor, de las acciones del pasado de uno en el presente y sí los comentarios satíricos (homófobos, racistas y antisemitas) pueden y/o deben destruir una reputación y carrera por completo. ¿Hay posibilidad de cambio? Karim D. presenta su segunda novela, una celebradísima historia sobre la integración de los migrantes en la sociedad francesa. Ahora Karim D. ya tiene poco que ver con ese Arthur Rambo de la post adolescencia, eso sí, los usuarios de las redes sociales no tienen piedad. Son los nuevos jueces de la cultura popular. Ahora bien, Cantet afortunadamente no menosprecia a los ofendiditos, es decir, no se postula en favor del protagonista, simplemente expone los hechos y aviva el debate en torno a una cuestión tan discutida en los últimos años. Un buen filme que, si bien no aporta demasiado a lo polemizado anteriormente, tiene suficientes alicientes como su desenlace abierto, porque el tema en nuestra sociedad está lejos de estar zanjado.

Camila saldrá esta noche

Por otro lado, la directora argentina Inés María Barrionuevo presenta su cuarto largometraje tratando el movimiento feminista en las nuevas generaciones y en particular la ola verde que asola Argentina para lograr la legislación del aborto, aprobada finalmente el pasado mes de diciembre en el país latinoamericano. Camila saldrá esta noche es un notabilísimo coming-of-age que captura de forma muy certera las preocupaciones, el pulso y las emociones en la adolescencia. Suele ocurrir a menudo que las historias centradas en esta etapa crucial de la vida escriben personajes y situaciones poco creíbles, pero la cineasta comprende la adolescencia y ofrece un retrato fiel.

Otro de los puntos fuertes de este drama adolescente es su discurso político, la brecha generacional entre las abuelas, las madres y las nietas y cómo cristaliza las motivaciones sociales de las nuevas generaciones. Barrionuevo huye de lo panfletario en un tema tan espinoso como es el acoso sexual y hace gala de una sutileza donde otros hubieran sido burdos y maniqueístas con los personajes. Una película sencilla en lo formal y austera en lo narrativo, pero repleta de pequeños hallazgos como la relación entre la protagonista y su madre o la sororidad entre las compañeras de clase. Ellas son el futuro y cineastas como Inés María Barrionuevo también marcan el nuevo rumbo de las voces femeninas para contar las historias sempiternas, como un coming-of-age de manual, desde una perspectiva distinta y muy apreciable. Una de las sorpresas de esta edición.

As in heaven

La Sección Oficial también nos ha brindado una buena ópera prima llegada desde Dinamarca. Tea Lindeburg, fraguada en series de televisión, debuta en el largometraje con As In Heaven, sí un título de reminiscencias del Padre Nuestro: «Así en la tierra como en el cielo.» La voluntad de Dios que corroe en Lise, una adolescente de 14 años, que ve cambiar su vida en una noche: su madre tiene un parto complicado y, poco a poco, va tomando consciencia de su nuevo rol en el seno de su familia. La cineasta danesa construye este relato iniciático a partir de la censura de la religión que acecha a las mujeres y las condena a vivir relegadas en su rol de cuidadoras. Lise también tiene otra losa, el sentimiento de culpa derivado de la pérdida de un broche de pelo de su madre. Las supersticiones derivadas de la fe instaurada en el pequeño pueblo rural. La masculinidad tóxica de finales del siglo XIX no dista demasiado de la actual. Culpabilizar a la mujer del drama anunciado, cuando en realidad es consecuencia de las férreas convicciones del sistema. Un buen debut, predecible en todo momento, pero con una propuesta formal y estética, muy deudora de Dreyer, muy sólida. Por último, destacar la gran interpretación de Flora Ofelia Hofmann Lindahl, firme candidata a la Concha de Plata.

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