26 de septiembre de 2022

Festival de San Sebastián 2022: Crónica 2

Cine de género en San Sebastián.

Cuánto se agradece cuando, tras unos días entrado el festival, aparecen entre la programación del Zinemaldia algunas películas de género que además de ser un pequeño respiro entre las cintas del género por excelencia, el drama, se convierten en un disfrute absoluto. En esta 70 edición del Festival de San Sebastián, tal crédito lo llevan por ahora, y con la cabeza bien alta, una comedia, L’Innocent, y un thriller camino del terror, Cerdita.

La primera es el último trabajo de Louis Garrel como director. La protagoniza él mismo junto a una Noémie Merlant en estado de gracia y con una vis cómica descomunal a tener en cuenta. Sin duda, una de las actrices más versátiles del momento y de los nombres propios de este festival.

L’innocent es una comedia de enredos, redonda y divertidísima, así de sencillo. Con una trama que juega en momentos a ser un Ocean’s Eleven “de aficionados”, cosa que la hace aún más entrañable, el film de Garrel no está corto de pequeños homenajes cinematográficos, llevados todos al terreno humorístico. El mejor sin lugar a dudas es el guiño musical y de cámara al Vértigo de Alfred Hitchcock y a esas primeras escenas en las que James Stewart sigue a Kim Novak, aquí siendo el personaje de Garrel quien torpemente decide espiar al nuevo marido de su madre, un antiguo ladrón de guante blanco acabado de salir de la cárcel.

Y es que L’Innocent no deja de ser una perfecta amalgama de géneros. Eso sí, la película es, ante todo, una estupenda comedia romántica. De esas que Hollywood hace años que olvidó cómo hacer…

Cerdita

Cambiando de tercio, mención especial cabe hacer al slasher del certamen: Cerdita, de Carlota Pereda. En pocos días pasará por el Festival de Sitges, donde seguro que la reciben “como en casa”, pero por ahora se ha podido ver en la sección Zabaltegi del Zinemaldia.

Partiendo de su corto homónimo del 2018, la directora arma un estupendo largometraje de género a partir de una de las lacras más terroríficas de nuestra sociedad: el bullying. Pero eso es solo el punto de partida, la “excusa” que la directora y guionista utiliza para empujar a su protagonista al límite del precipicio, y allí, en ese momento de máxima desesperación en el que es incapaz incluso de verbalizar palabra (¡esos gemidos de Laura Galán!), le deja tan solo unos segundos para tomar una decisión que marcará el resto de su vida, y el camino de la película.

El juego moral que a partir de aquí se desarrolla, auspiciado por una sórdida ambientación, el genial uso del sonido fuera de campo y la asfixiante y brutal interpretación de Laura Galán, hacen de Cerdita una película deliciosamente agobiante y perturbadora hasta el final. Una excelente ópera prima y la excusa perfecta para seguir bien de cerca los próximos trabajos de Carlota Pereda. Una ya piensa en el pase de la cinta en el Auditori Melià de Sitges.

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