23 de mayo de 2024

Críticas: 65

65 millones de fallos.

Dos personas de otro planeta se quedan atrapadas en un planeta Tierra de hace 65 millones de años repleto de dinosaurios. Así de simple es el argumento de la cinta, igual de simple que toda la película. Una simpleza que en esta ocasión no es para nada una virtud. Más allá de la sinopsis no se verá nada más en la película, pese a ser una cinta que pareciera ser construida para dar un giro de guion tras otro, tenemos un cinta completamente lineal y previsible. Lo único bueno es que nadie podrá hacer spoilers.

Con una premisa a priori interesante, un gran actor al frente como es Adam Driver y los responsables del guion de Un lugar tranquilo se esperaría una historia de ciencia ficción repleta de acción e intrigante, pero nada más lejos de la realidad. Lo más cercano a eso es que la cinta no llegar a aburrir, también gracias a su metraje de 93 minutos, porque cierto es que si se sumase un minuto más perdería incluso la concesión del entretenimiento. Con esta premisa también era de esperar una historia original, pero el resultado es un refrito de referentes e historias ya contadas, destacando lo casi insultante que son los intentos de homenaje a Jurassic Park.

Ni los propios paleontólogos saben con seguridad el aspecto de los dinosaurios, pero algo que se puede asegurar con casi total seguridad es que no existieron varias criaturas de las que aparecen en la película. Con un buen CGI que se desmerita con el diseño de las criaturas, muchas de ellas extrañamente cabezonas.

También se perciben ecos de The Last of Us. Un padre pierde a su hija y ahora se encuentra en un mundo hostil en el que se ve forzado a sobrevivir cuidando de un niña, a la que tendrá que proteger ejerciendo de figura paterna ocupando así el espació que su hija dejó en su interior. Pero para que dicha historia funcione y en una cinta donde casi todo el tiempo solo hay dos actores, es imprescindible que exista química entre ellos. Este no es el caso. Tanto Driver como la joven actriz de quince años defienden sus papeles de forma digna con un guion tan pobre, pero juntos carecen de química, la relación paterno filial no es creíble. Cierto es que el guion de Scott Beck y Bryan Woods no ayuda precisamente. Las escenas creadas para construir la relación de los protagonistas se sienten forzadas e irreales incluso dentro de una historia de ciencia ficción.

Por otra parte, es sorprendente el uso abusivo de jump scares en una película que carece de cogidos de cine de terror. La película llega a ser en partes desagradable y no por las escenas en las que se ve una herida en primer plano los mencionados jump scares. Se siente desagradable porque estas escenas no han sido construidas en un tono que encajen, con códigos completamente alejados del cine en el que lograrían encajar.

Tristemente 65 es una película que prometía mucho y queda en menos de nada. Poco hay que decir de esta película, más allá de lo difícil que es de recomendar. Un cinta que si no fuese por tener a Adam Driver colaría como telefilm de bajo presupuesto de mitad de siglo. Un tiro al pie constante escena tras escena por parte de los directores y guionistas que da como resultado una película que caerá en el olvido nada más verla.

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