13 de julio de 2024

Críticas: O Corno

Se estrena la última Concha de Oro.

Jaione Camborda, directora donostiarra afincada en Santiago de Compostela desde hace más de 15 años, se corona en la edición 71 del Festival de cine de San Sebastián. Logra con su segunda película el máximo galardón, consiguiendo ser la primera mujer española en alcanzar la ansiada Concha de Oro. Llega a esta proeza con una película en gallego, de mujeres, en un territorio entre Galicia y Portugal, durante el tardofranquismo.

La película necesariamente sólo puede ir a menos, como consecuencia del arranque tan potente, nada más y nada menos que un parto. Eso que nos ocurre a las mujeres desde que el mundo es mundo, ahora se considera digno de atención e intereses. Presumo que mucho tendrá que ver la irrupción de mujeres liderando equipos de producción. Camborda, que también firma el guion, habla de temas que antes se ignoraban. Sigue la estela de algunas películas rodadas en los últimos años de temática rural y lideradas por directoras.

El parto que se nos muestra no es un parto quirúrgico y aséptico, con una mujer rodeada de batas verdes y potentes luces hospitalarias, nada más lejos, aquí vemos un parto natural, primitivo, casi animal, donde el cariño y la sabiduría ancestral ayudan a la mujer en un trance tan doloroso. Las manos de la partera serán todo el consuelo a falta de las adoradas anestesias que hemos disfrutado algunas de nosotras.

Pero O corno no sólo quiere hablar de partos y maternidad, lo que plantea es la vida de la mujer en su conjunto y como su cuerpo, se convierte en algo público, político, donde pueden tomar decisiones sobre él, poderes muy alejados de los anhelos de las propietarias. Un error adolescente o una ayuda brindada de forma altruista pueden cambiar la vida de sus protagonistas.

La sororidad parece algo nuevo, que hemos inventado recientemente, por el contrario, es algo que ha existido siempre. La ayuda, el apoyo entre mujeres, especialmente en aquellos momentos más pegados a nuestra condición de mujer, también en el cuidado de los pequeños. La sabiduría de aquellas mujeres que conocían los secretos de las plantas para ayudar a otras, las parteras que asistían en los partos.
Todo este drama se desarrolla en un lugar y una época, donde la cotidianeidad se vive bajo el peso de una sociedad y una política con las libertades sepultadas, especialmente para las mujeres, peor aún si no son blancas.

Janet Novás, llega al cine después de una trayectoria como bailarina, aportando al papel de María, mucha verdad y magnetismo en cada escena. Destacaría las imágenes de sus manos, en los cuidados, en el trabajo en el campo o en el mar, también en el deseo. La estupenda fotografía Rui Poças, se recrea en el paisaje gallegoportugués. En los animales, en el agua, capturando exteriores de día y de noche.

Camborda, entre los agradecimientos recordó a las dos productoras Andrea Vázquez (‘O que arde‘) y María Zamora (‘Alcarràs‘). Películas al servicio de una mirada muy autoral y que empujaron para que este proyecto saliera adelante. También quiso compartir el galardón con “Todas esas cineastas que están por venir y serán referentes para las siguientes”.

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