mayo 29, 2020

Atlántida Film Fest: The Secret Society of Fine Arts

The secret society of fine arts

Esto es arte.

“No es entretenimiento. Esto no es una declaración política. No son las noticias. Esto…esto es arte” es lo primero que se escucha al empezar The secret society of fine arts. No es tanto la declaración de intenciones de los protagonistas de la película con su reivindicación del arte tal y como ellos lo entienden, como la de la misma película en sí, una película difícil de clasificar y de definir en la que poco importa el desarrollo argumental. La nueva película de Anders Rønnow Klarlund es un canto al arte como expresión contradictoria entre lo perdurable de la forma y lo efímero de las sensaciones que provoca.

Basándose libremente en el mediometraje experimental que Chris Marker realizara en 1962, La Jetée, The secret society of fine arts opta por homenajear a su fuente adoptando su forma de fotonovela y contando su historia por medio de imágenes estáticas, más que por realizar su propia interpretación de los viajes en el tiempo que sí llevara a cabo Terry Gilliam en su particular versión de la misma 12 monos. En el arte que los protagonistas de la película de Anders Rønnow Klarlund reivindican, no tiene cabida lo transitorio del movimiento ni en el espacio ni en el tiempo, “el arte cuando se hace bien, para el mundo a tu alrededor” le explica Louis, el líder del grupo, a Eva, la narradora de la historia y nueva acólita a la revolución de los sentidos a través del arte que proclaman. Una revolución basada en que la belleza y el desastre deben ir de la mano necesariamente y que ellos llevan más allá haciendo propias las controvertidas palabras del músico alemán Stockhausen sobre la obra de arte perpetrada por Lucifer que fueron los atentados del 11 de septiembre en Nueva York. La cuestión que se plantea en The secret society of fine arts es la de que el terrorismo utiliza la estética de las imágenes del horror de sus actos como su arma más poderosa para difundir el miedo, que ningún ejército puede luchar contra el terror que provocan las imágenes de los actos terroristas en la retina de quien las ve, y que el arte debe beber de esas sensaciones que con ellos se producen para perdurar.

The secret society of fine arts 2

Anders Rønnow Klarlund huye de la convencionalidad de la narración cinematográfica pero no así de la historia que cuenta como ya hiciera en su anterior trabajo Strings, en el que desarrollaba una típica leyenda épica a base de marionetas. En The secret society of fine arts vuelve a confiar en la originalidad estética la pobreza de una historia tan manida como la del deslumbramiento que provoca una mente enferma como la de Louis sobre la recién llegada Eva y el sacrificio de ésta por su amado gurú. Opta también por reflejar una premisa tan polémica como es la del terrorismo como arte, insertando en los fotogramas estáticos pequeñas animaciones con las que simular los efectos de las bombas de una manera bucólica, creando así pequeñas obras de ese arte efímero y radical que promueven sus protagonistas.

The secret society of fine arts no es desde luego una película común a pesar de lo usual de su argumento, y debe verse en consecuencia como una forma de exploración de todas las posibilidades que el séptimo arte ofrece, en este caso utilizando la inamovilidad de las imágenes para dar un paso más en el lenguaje cinematográfico. El alma que según Anders Rønnow Klarlund ha perdido el cine danés y por lo cual ha decidido dejar el cine, tiene precisamente en la obra de este cineasta su máximo ejecutor. Una obra de arte incluida en el Atlantida Film Fest de este año que no va a dejar indiferente a nadie.

The secret society of fine arts 3

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