28 de abril de 2021

Críticas: Chaos Walking

Los miedos internos al descubierto.

Rodada en 2017 y estrenada en 2021. Perdonad, pero no es por culpa de la covid. Al menos, no de forma determinante, el último retraso, sí. No obstante, la película quedó escondida en un cajón y cuando Lionsgate decidió rodar nuevas escenas de nuevo se encontró con sus protagonistas, Tom Holland y Daisy Ridley, enzarzados en otros rodajes, Spider-Man y Star Wars, respectivamente. De este modo, la película aterriza finalmente en las salas de cine con unas críticas negativas en EE. UU. y la etiqueta de “película maldita” desde hace años. Contra viento y marea, Chaos Walking emerge como un solvente blockbuster, insatisfactorio dadas sus ambiciones en el terreno de la sci-fi y su origen literario, pero totalmente disfrutable.

Un servidor es muy poco fan del cine de Doug Liman, incluyendo la sobrevalorada Al filo del mañana (su mejor película sigue siendo la primera entrega de Jason Bourne) y por eso le resulta un tanto extraño romper una lanza a favor de su nueva película. La adaptación de El cuchillo en la mano, primer libro de la trilogía literaria de Patrick Ness, es un western crepuscular ambientado en una distopía en otro planeta, una vez la humanidad ha emprendido el proceso de colonización fuera de la Tierra. El protagonista, Todd Hewitt vive en un pequeño pueblo sin ninguna mujer y ha crecido en un ambiente misógino. Cuando el destino lo cruce con Viola su vida dará un giro de 180 grados.

Chaos Walking es más interesante que resolutiva, más entretenida que buena. Lo primero: la película plantea un universo de ciencia ficción muy rico y unas reflexiones muy certeras acerca del colonialismo, el feminismo y el paso de la adolescencia a la madurez. Una potente premisa con un desarrollo tan efectivo como rutinario y torpemente desarrollado. Lo segundo: Doug Liman imprime brío en las escenas de acción, consigue aunar la aventura, el romance y la ciencia ficción en un cóctel solvente y, si bien el pasatiempo cumple a lo largo de todo el metraje, también es cierto que todo va aconteciéndose por pura necesidad. Nada en el relato principal posee la mínima emoción. La historia de Todd y Viola exigía más por parte del cineasta encargado de adaptarla.

Al final, Chaos Walking es una película que planea sobre muchísimos temas, también el de la comunicación social, los prejuicios y los temores internos (las voces interiores que nos atormentan y están al alcance de todos), pero no profundiza en nada de ello. Una película sci-fi plana es lo peor en el género. Si la película mantiene el ritmo y su capacidad de diversión es por el carisma y la química de Tom Holland y Daisy Ridley, dos de los mejores descubrimientos interpretativos de los últimos años. Entre tanto batiburrillo de ideas y lugares comunes, ellos dos son dos estrellas de luz que iluminan un relato tan amargo y desesperanzador.

Pese al caos narrativo y la previsibilidad en su desarrollo, en Chaos Walking hay un relato interesante sobre la condición humana y la misoginia imperante y una aventura muy entretenida. El ensañamiento con ella es excesivo. Un blockbuster digno que ojalá hubiese exprimido mucho más el potencial del original literario.

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