24 de junio de 2022

Críticas: Tenéis que venir a verla

Tenéis que ir a verla.

Tras ganar el Premio Goya a la mejor película documental con su película del 2021 Quién lo impide, una cinta de 3h40min, Jonás Trueba vuelve a las salas pocos meses después con un nuevo film, en esta ocasión de tan solo 64 minutos, una ficción que hacia el final se mezcla con lo documental.

Dos parejas que son amigas se reencuentran después de la cuarentena en un concierto de piano (con cameo de espaldas de Fernando Trueba incluido), la pareja interpretada por Francesco Carril e Irene Escolar insiste en que sus amigos (Itsaso Arana y Vito Sanz) tienen que ir a ver su nueva casa a las afueras de Madrid. No solo tienen que ir a ver su nueva casa, tienen que ir a ver su nueva vida. Esta es la premisa de Tenéis que venir a verla establecida directamente en la primera escena.

Cómo ya hizo en La reconquista (2016) y La virgen de agosto (2019), Jonás Trueba vuelve a centrarse en las problemáticas y dudas vitales de la treintena en el mundo actual, formando una trilogía no oficial dentro de su filmografía, tanto en temática como personajes. Jonás no se acerca a estas problemáticas desde el punto de vista documental, sino en busca de los sentimientos de los personajes, sus reflexiones vitales, la presión social al pasar de los treinta años. La prisa social por asentar la vida en una casa y dejar de lado un piso, tener hijos, forzar artificialmente lo que significa madurar. En todas las reflexiones vitales de los personajes, Trueba sabe hablar sutilmente a través de ellos de las relaciones amorosas actuales y de lo que significa la amistad y como se percibe en la etapa adulta. A través de los personajes bohemios como el propio Trueba, consigue introducir el arte y la literatura con su visión romántica de forma orgánica y no forzada. Jonás Trueba plasma su sello de forma clara sin situarse como director por encima de la obra.

La gran diferencia entre Tenéis que venir a verla y las dos anteriores ficciones de Jonás Trueba es la mirada cómica. En esta ocasión, sin ridiculizar las problemáticas mencionadas, son tomadas con humor. La escena en la que el personaje de Itsaso Arana se empeña en leer un fragmento del trascendental y profundo libro que está leyendo, Trueba lo toma con humor riéndose incluso de él mismo con una conversación de capa gruesa y fondo vacío en la que se puede ver en la cara de los demás personajes un ‘’En su cabeza era espectacular’’. En este toque humorístico se sitúan los dos personajes masculinos. Como es común en el cine del director madrileño, los personajes masculinos son insulsos e indoloros, pero en esta ocasión siendo esto exagerado. La fuerza dramática y vital recae en los dos personajes femeninos, quienes llevan la voz cantante y la razón humana dentro de la película.

Tenéis que venir a verla también habla del COVID y plasma de forma acertada y realista la situación vivida más allá de las restricciones que ha habido. La cinta plasma de forma sutil las consecuencias sociales y mentales que la cuarentena y el COVID ha causado en la población. En el subtexto de la película podemos ver el hastío social a causa del aislamiento social forzado, el miedo a juntarse físicamente transformado en pereza, en incomodidad y extrañeza entre conocidos.

Jonás Trueba vuelve a incidir en la inestabilidad vital de la treintena actual en España desde una mirada irónica y cómica postpandemia, relajando el tono de su cine aportando un grado más de naturalidad y realismo con una película trivial en superficie y compleja y acertada en su fondo. Tenéis que venir a verla es una llamada al espectador a asistir a las salas todos juntos con normalidad.

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